3 reglas para comer alimentos seguros
Las quemaduras de sol no son el único riesgo al que estamos expuestos en verano.
By Elisabeth Drake
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Cada año, millones de personas contraen enfermedades causadas por alimentos, sobre todo entre junio y agosto. Esto se debe a que las bacterias que producen infecciones estomacales proliferan con el calor (32°C o más). Por fortuna, los investigadores han identificado medidas que puedes tomar para protegerte. He aquí tres de ellas:
1. Macera con limón.
Según un estudio reciente, añadir zumo de limón o vinagre a estas mezclas puede hacer más segura la carne. "Macerar con ácido retrasa la multiplicación de bacterias", dice Melvin Hunt, experto en alimentos de la Universidad Estatal de Kansas. Pero deja que la carne macere en la nevera, no en la encimera de la cocina. Las carnes de ternera, cerdo y cordero se pueden dejar marinar hasta cinco días, pero el pollo y las carnes cortadas en cuadrados no se deben marinar más de 48 horas.
2. Haz bien la carne de las hamburguesas.
No debes confiar en el color o la textura de la carne para saber si está bien cocida. Según estudios recientes, factores como la manera en que se envasa la carne picada de ternera alteran su color al cocinada; algunas carnes se ponen marrones antes de quedar bien cocidas, mientras que otras quedan rosadas (y crudas) en el centro aunque se hagan muy bien por fuera. Haz la carne de las hamburguesas hasta que alcance una temperatura interna de 700º C (usa un termómetro para alimentos). Puedes sentirte más tranquilo con los cortes enteros de carne de ternera (a condición de que no los hayan ablandado y estén libres de saborizantes), pues las bacterias de la superficie se destruyen durante la cocción. Estos cortes son seguros si se cocinan a 62°C.
3. No confíes en las verduras "prelavadas".
La lechuga, la col, las espinacas y otras verduras de hojas pueden ocasionar problemas digestivos si no se lavan muy bien, y las verduras para ensalada preparadas plantean un riesgo mayor que las piezas enteras. La razón: las hojas cortadas se contaminan más fácilmente con bacterias, y éstas se propagan de unas a otras durante el proceso de envasado. No tienes que renunciar a las ensaladas, pero debes enjuagar muy bien las verduras prelavadas, en especial la lechuga. Lava las hojas con agua fría, déjalas escurrir y sécalas con un trapo limpio o con servilletas. No dejes bolsas de lechuga en la encimera de la cocina; mételas en la nevera después de comprarlas, y no consumas las que lleven allí más de seis días.
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1 Comentarios |
| aneudi on 27 Septiembre 2011 ,00:19 muy buena para obtener salud |
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