Armazón de acero
El esqueleto se renueva continuamente, así que aún estás a tiempo de abandonar malos hábitos y cuidar tus huesos.
By Mabel Amado
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¿De qué estamos hablando?
En los primeros treinta años de vida, nuestro esqueleto acumula la mayor cantidad de masa ósea (cantidad de hueso por unidad de volumen) hasta alcanzar su máxima densidad. Después sobreviene una época de estabilización y remodelación en la que el hueso viejo va siendo repuesto por hueso nuevo. Sin embargo, a partir de los cuarenta, el equilibrio entre eliminación y renovación se altera.
En ese momento, cuando la pérdida de hueso es superior al porcentaje del que se renueva, el resultado suele ser la aparición de osteoporosis. Es decir, el hueso se vuelve más frágil, con el consiguiente aumento del riesgo de fracturas de todo tipo. Se trata, por tanto, de una enfermedad muy frecuente; no en vano, cerca de 3 millones de personas —la mayoría mujeres— la padecen en España.
Como recalca el doctor Manuel Sosa Henríquez, presidente de la Sociedad Española de Investigación Ósea y Metabolismo Mineral (SEIOMM), “la osteoporosis es conocida como la ‘enfermedad silenciosa’ porque no presenta síntomas específicos hasta que aparece la primera fractura”. Para entonces, la enfermedad puede estar ya muy avanzada.
En este sentido, cada año, la osteoporosis causa más de 1,3 millones de fracturas de vértebras, cadera y muñecas en todo el mundo. De ellas, las de cadera son las más graves y en su mayoría requieren una delicada y costosa operación quirúrgica que no asegura la perfecta recuperación del paciente. Por ello, un 20% de las personas que han sufrido una fractura de cadera fallecen en los seis primeros meses. Del resto, muchos quedan parcialmente inválidos y requieren cuidados especiales.
Sosa Henríquez echa por tierra un mito: “El hueso se rompe a consecuencia de una caída, no al revés”. Fracturas aparentemente inexplicables, como la rotura de un hueso por un abrazo o hasta por un estornudo, son casos extremos y anecdóticos.
En la menopausia
Lo que sí está comprobado es que la estructura ósea se debilita a partir de los cuarenta años y especialmente en los primeros cinco de la postmenopausia. Si al año todos perdemos el 1% del contenido mineral, en ese estadio de la vida de la mujer puede producirse una pérdida del 2 al 6% anual de la estructura. Y es que, ante la falta de hormonas por parte de los ovarios, baja la producción de estrógenos y se estimulan los osteoclastos, que son las células que destruyen el hueso.
Muy diferente es el caso de los varones. Su menor esperanza de vida, la ausencia de una repentina reducción de las hormonas sexuales y sus altos índices de masa ósea, reducen el riesgo de osteoporosis. Sin embargo, como afirma el doctor Sosa Henríquez, “registran ciertas particularidades respecto a esta enfermedad. Por ejemplo, las fracturas de cadera producen una mayor mortalidad en ellos y, a diferencia de las mujeres, en España sólo hay autorizados dos fármacos que pueden utilizar”.
Factores de riesgo
Como ya hemos destacado, la osteoporosis es una “enfermedad silenciosa” que no se diagnostica hasta que ya se ha registrado una fractura. Por tanto, ya que la pérdida de hueso no provoca síntomas previos, los médicos centran sus estudios en determinar posibles factores de riesgo. Entre ellos, Sosa Henríquez destaca antecedentes maternos de osteoporosis o fractura, delgadez, menopausia precoz (antes de los 45 años), uso de corticoides durante un largo periodo de tiempo y la existencia de una enfermedad concomitante, como la artritis reumatoide, entre otras. También el dolor de espalda crónico, la pérdida de estatura y encorvamiento de la espalda, haber sufrido una fractura después de los 50 años, ser mayor de 65 y el exceso del consumo de tabaco y alcohol son factores de riesgo.
Pero ante una enfermedad multifactorial como ésta, ¿es posible la prevención? El doctor Manuel Díaz Curiel, presidente de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas y Jefe de la Unidad de Enfermedades Metabólicas Óseas de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, es rotundo: “Se puede y se debe. ¿Cómo? Por un lado, corrigiendo los factores de riesgo y, por otro, con el diagnóstico precoz en personas con antecedentes familiares”.
Sin duda, la principal herramienta diagnóstica para esta enfermedad es la densitometría ósea, técnica de baja radiación que permite medir la densidad mineral del hueso, es decir, su contenido en calcio, por medio de los Rayos X. Esta prueba, que puede determinar el riesgo de sufrir fracturas óseas, sirve a su vez para valorar la salud ósea, para llevar el control de la pérdida ósea o la respuesta al tratamiento y para detectar la osteoporosis en su etapa más precoz.
Tratamientos
Como coinciden todos los profesionales, otro pilar importante en las campañas de prevención de la osteoporosis es llevar una vida sana. No en vano, una de las premisas para evitar fracturas osteoporóticas es abandonar hábitos nocivos como el tabaco y el alcohol y realizar ejercicio adecuado al estado físico de cada uno (por ejemplo, caminar en llano una hora es magnífico). Sin olvidar, por supuesto, la necesidad de tomar diariamente 10 minutos de sol para sintetizar la vitamina D y seguir una dieta equilibrada con abundantes lácteos. Pero ¿cuántos se deben tomar? La ingesta de calcio oscilará, según la edad, entre 1.000 y 1.500 mg diarios. Este aporte, que encontramos en 4 vasos de leche o en 2 vasos de leche y un yogur, es necesario para que el hueso no pierda este preciado mineral.
La vitamina D es otro componente esencial en los tratamientos contra la osteoporosis, ya que “desempeña un papel vital a la hora de ayudar al organismo a absorber el calcio del intestino”, afirma Díez Curiel. Sin embargo, uno de los problemas que presenta esta vitamina es que de las 800/1.000 unidades diarias recomendadas, sólo entre 200 y 300 se pueden adquirir a través de la dieta. Por lo tanto, para llegar a los niveles correctos, se requerirá su ingesta a través del sol.
Y llegados a este punto, nos encontramos con una particularidad que agrava el problema. A pesar de las numerosas horas solares en nuestro país, estudios recientes han confirmado que los niveles de vitamina D de los españoles son tan bajos como los de los habitantes de países nórdicos. ¿Por qué? La respuesta, según Díez Curiel, la encontramos en las campañas de concienciación contra el melanoma y que en España no se enriquecen los productos con vitamina D. Por tanto, los especialistas animan a tomar diez minutos diarios de sol; eso sí, antes de las 11 horas o después de las 17.
Las asociaciones de pacientes realizan una estimable labor de divulgación y de concienciación social. Así, tras la Cumbre Europea sobre el Papel de la Vitamina D en el Tratamiento de la Osteoporosis, que puso de manifiesto que hasta dos de cada tres personas tienen insuficiencia de esta vitamina, se convocó otra reunión en España. El resultado fue la elaboración de la “Declaración Española sobre la Vitamina D”.
Como advierte Carmen Sánchez Chicharro, presidenta de la Asociación Española Contra la Osteoporosis (AECOS) y firmante de dicho protocolo, “hasta el 64% de las mujeres tratadas por osteoporosis tienen niveles inadecuados de vitamina D, lo que produce una disminución de la función y coordinación muscular, un aumento en el riesgo de caídas y, por tanto, de sufrir fracturas”.
Y si desde las entidades científicas y de pacientes se promueve la prevención de la osteoporosis desde etapas tempranas, los tratamientos médicos se centran en retardar o detener el proceso de desmineralización. Su objetivo es prevenir las fracturas óseas al minimizar los riesgos de caídas y controlar el dolor asociado. Según el doctor Sosa Henríquez, “en la actualidad existe un amplio abanico de fármacos que permite hacer una aproximación a cada paciente”. Así, encontramos medicamentos de tres tipos:
Antirresortivos: frenan la destrucción excesiva de hueso. Entre ellos encontramos el calcio, la vitamina D, la calcitonina, la terapia hormonal de la menopausia, el raloxifeno y los bifosfonatos.
Osteoformadores: actúan sobre los osteoblastos produciendo un aumento mayor y persistente de masa ósea, con independencia del remodelado óseo. Entre ellos encontramos la molécula teriparatida, una parathormona recombinante humana que actúa incrementando el número y la actividad de las células que forman hueso y así añaden hueso nuevo al que está deteriorado por la osteoporosis.
De acción mixta: aquéllos que presentan ambas características, disminuyen la reabsorción y aumentan la formación de hueso. Destaca el Ranelato de estroncio (Protos), un medicamento único en su clase.
Prevención, el mejor tratamiento
Entre el 20 y el 25% de las camas de los Servicios de Traumatología de los grandes hospitales españoles están ocupadas por pacientes que han sufrido una fractura osteoporótica. Y sólo en personas mayores de 70 años, se contabilizan entre 63.000 y 65.000 fracturas de cadera al año en nuestro país.
Este rango de población, por tanto, deberá prestar especial atención a este apartado de prevención:
* Evita las caídas reduciendo obstáculos en tu propia vivienda. Usa zapatos cómodos con suela de goma. Gradúate correctamente la vista. Ilumina los pasillos, evita los cables, cambia la bañera por ducha y coloca barras de sujeción en el baño. Realiza ejercicio moderado diariamente y pasea al aire libre.
* Vigila que tu dieta incluya suficiente calcio y vitamina D. Deja el tabaco y no te excedas con el café y las bebidas alcohólicas.
* Evita cargar objetos pesados y agacharte, y si te agachas, hazlo en cuclillas. Acude a un control médico para conocer el estado real de tus huesos, sobre todo a partir de los 50 años.
Intervenciones
Cuando se registra una fractura de la cadera por osteoporosis es posible reemplazarla con una prótesis. Cuando se necesita asegurar la espalda, se puede usar un implante óseo o un dispositivo interno de metal.
Para las fracturas vertebrales osteoporóticas se realiza la vertebroplastia. Consiste en introducir una pequeña aguja dentro del cuerpo vertebral fracturado e intentar consolidarlo con la inyección de un cemento óseo, que permite una mejora del dolor prácticamente de inmediato en casos bien seleccionados y tiene muy poco riesgo.
En la actualidad, existe una nueva intervención quirúrgica, mínimamente invasiva, denominada cifoplastia con balón. Gracias a ella, se reduce inmediatamente, e incluso se elimina totalmente, el dolor de espalda, se recupera la movilidad y se mantiene una postura erguida.
Se recomiendan los diuréticos tiazídicos para quienes eliminan calcio en exceso en la orina. Un estudio demostró que los diuréticos pueden prevenir fracturas de cadera.
La falta de la vitamina B12 está asociada a una baja densidad ósea, así que vigila tus niveles. La ingesta recomendada es de 2,4 microgramos diarios. Las personas de más de 50 años deben consumir alimentos enriquecidos o suplementos. Esta vitamina está presente en pescado, hígado, carne de cerdo y leche.
“El condicionamiento genético es grande en la osteoporosis”, afirma el doctor Díaz Curiel. El hecho de que la madre o la abuela sufriera una fractura de cadera eleva las posibilidades sufrirla.
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1 Comentarios |
| mercedes on 02 Junio 2010 ,02:08 excelente nota lo voy a tener en cuenta . tengo 45 años y estos consejo me bienen bien gracias |
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