
Un niño de tres años fue con su padre a ver una camada de gatitos recién na...
Etiqueta
Un niño de tres años fue con su padre a ver una camada de gatitos recién nacidos.
De regreso a casa, le informó a su madre que había visto dos gatitos y dos gatitas.
- ¿Cómo sabías lo que eran? - preguntó su madre.
- Papá los levantó y miró por debajo - replicó el niño -, creo que es ahí donde tienen la etiqueta.
De regreso a casa, le informó a su madre que había visto dos gatitos y dos gatitas.
- ¿Cómo sabías lo que eran? - preguntó su madre.
- Papá los levantó y miró por debajo - replicó el niño -, creo que es ahí donde tienen la etiqueta.

Soy periodista, y debo trabajar todos los fines de semana. Pude...
Divorcio
Soy periodista, y debo trabajar todos los fines de semana. Pude darme cuenta del impacto de mis ausencias en mi hijo de cuatro años, el día que me preguntó cómo podría ver un amiguito suyo a sus dos padres, que se estaban divorciando. Le expliqué que el juez había decidido que el niño viviría con su madre durante la semana y pasaría los fines de semana con su padre.
- Papi, ¿por qué no te divorcias?- me sugirió mi hijo - Así te podría ver los fines de semana.
- Papi, ¿por qué no te divorcias?- me sugirió mi hijo - Así te podría ver los fines de semana.
Frédéric Plante, Canadá

Una vez, mi familia y yo acudimos a un restaurante muy fino para...
Cucharadas
Una vez, mi familia y yo acudimos a un restaurante muy fino para celebrar una ocasión especial. En la mesa de al lado había una pareja comiendo un gran plato de langostinos, y mi hija pequeña se quedó mirando al entrar.
A la hora de pedir, el camarero, muy simpático le preguntó a mi hija:
- ¿Y qué desea comer la señorita?
Ella, sin pensarlo dos veces, señaló el plato de langostinos de la pareja de al lado, y exclamó en voz muy alta:
- ¡Yo quiero de esas cucarachas que están comiendo aquellas personas!
A la hora de pedir, el camarero, muy simpático le preguntó a mi hija:
- ¿Y qué desea comer la señorita?
Ella, sin pensarlo dos veces, señaló el plato de langostinos de la pareja de al lado, y exclamó en voz muy alta:
- ¡Yo quiero de esas cucarachas que están comiendo aquellas personas!
Isabel Cedeño

Un día, mi hijo de tres años, le preguntó a su madre:- Mami, ¿alguna vez el...
Bigode del abuelo
Un día, mi hijo de tres años, le preguntó a su madre:
- Mami, ¿alguna vez el abuelito fue bebé?
- Sí —respondió ella.
- ¡Debía estar gracioso con ese bigote!
- Mami, ¿alguna vez el abuelito fue bebé?
- Sí —respondió ella.
- ¡Debía estar gracioso con ese bigote!
Erin Ladouceur, Canadá

Una vez ayudé a mi hijo de siete años a resolver unos ejercicios de aritmét...
Ejercicios de aritmética
Una vez ayudé a mi hijo de siete años a resolver unos ejercicios de aritmética, pero me equivoqué en el resultado final de uno de ellos. Al darse cuenta de mi evidente error, el niño me miró con cara de pocos amigos y exclamó molesto:
- ¡Papá, lo has hecho mal! Ahora la profesora se va a dar cuenta de que lo hiciste tú.
- ¡Papá, lo has hecho mal! Ahora la profesora se va a dar cuenta de que lo hiciste tú.
Claudio Chávez

Mi hijo, que se dedica a vender coches usados, le mostró a un cliente...
No es suficiente
Mi hijo, que se dedica a vender coches usados, le mostró a un cliente un modelo de 2005 en perfectas condiciones.
- Y solo cuesta 7.000 dólares - le dijo al hombre interesado.
- Le puedo dar 3.500 dólares - respondió el cliente.
Mi hijo fingió desilusión y añadió:
- Bueno, es que a mí me gustaría venderle el coche completo.
- Y solo cuesta 7.000 dólares - le dijo al hombre interesado.
- Le puedo dar 3.500 dólares - respondió el cliente.
Mi hijo fingió desilusión y añadió:
- Bueno, es que a mí me gustaría venderle el coche completo.
Liz Brooker, Estados Unidos

A la hora del almuerzo, una niña le dice a su madre:- Ya he masticado...
Las espinacas
A la hora del almuerzo, una niña le dice a su madre:
- Ya he masticado 18 veces las espinacas, como me has dicho.
- Muy bien - se alegra la madre.
Pero la niña, con cara triste y lágrimas en los ojos, añade:
- Y ahora, ¿qué hago con ellas?
- Ya he masticado 18 veces las espinacas, como me has dicho.
- Muy bien - se alegra la madre.
Pero la niña, con cara triste y lágrimas en los ojos, añade:
- Y ahora, ¿qué hago con ellas?
LisaKnöpfle, Alemania

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