
Consciente de mi mala reputación para cuidar plantas, mi padre decidió obse...
Lo que hacía falta
Consciente de mi mala reputación para cuidar plantas, mi padre decidió obsequiarme una clivia.
- Es perfecta para ti - dijo -. Entre más la descuidas, más prospera.
Pasaron varias años, y la planta solo floresció una vez.
- No debes estar descuidándola lo suficiente - comentó mi padre.
Entonces, nuestro hijo de 21 años fue a vivir a nuestra casa mientras su padre y yo visitábamos África.
Al volver del largo viaje, encontramos la planta en plena flor.
Nancy Dytynyshyn, Canadá

En una ocasión, cuando era yo niña, acompañé a mi familia a la...
Un prendedor
En una ocasión, cuando era yo niña, acompañé a mi familia a la primera comunión de una prima. Mi mamá iba muy bien arreglada, y llevaba puesto un bonito prendedor con la figura de un pavo real.
- Oye, mamá, ¿qué es eso que traes puesto? - le pregunté.
- Un prendedor - me dijo.
Yo la miré asombrada, vi fijamente al pavo real unos segundos y luego volví a preguntarle:
- ¿Y en dónde se prende?
María José Gómez, México

Mi hermana Cathy iba a hacer una fiesta para celebrar los tres años de su h...
Mi primer marido
Mi hermana Cathy iba a hacer una fiesta para celebrar los tres años de su hija, y había invitado a 15 amiguitas de la niña. Tras dos agotadoras horas y dos más que quedaban, my cuñado avisó que se iba jugar una ronda de golf. Al salir de casa se topó con una madre que había llegado temprano a recoger a su hija.
Cathy me la presentó y luego señaló a su marido, diciendo:
- Y él es Doug, mi primer marido - a la mujer la miró confundida así que mi hermana añadió:
- Porque si se va, ¡ya no será el único!
Christine Erin Logue, Canadá

Desde que decidí ser ama de casa de tiempo completo, me he encargado...
Ama de casa
Desde que decidí ser ama de casa de tiempo completo, me he encargado de todas las tareas domésticas sin necesidad de contratar a nadie. Una noche, ya tarde, estaba a punto de fregar un montón de platos sucios, cuando mi marido exclamó:
- No soporto verte trabajar tanto.
¡Qué considerado!, pensé. Iba a decirle que quizá deberíamos comprar un lavavajillas, cuando él preguntó:
- ¿Por qué no los friegas mañana, cuando yo me haya ido a trabajar?
Vandana S. Mansur, India

Una noche, poco después de que yo cumpliera 40 años, my hija Amy,...
Cuando yo sea viejecito
Una noche, poco después de que yo cumpliera 40 años, my hija Amy, de nueve, se acercó a mi y, como siempre, me pidió:
- ¿Podrías venir a mi cuarto a taparme, papá?
- Sí, hija - le respondí -, iré a taparte, pero solo si me prometes que, cuando yo sea viejecito, tú me arroparás a mí.
- Bueno, pero entonces tendré que empezar ahora mismo.
Peter Hiebert, Canadá

En una ocasión que fui a visitar a mi hija Cheryl, una profesional joven...
Basura para reciclar
En una ocasión que fui a visitar a mi hija Cheryl, una profesional joven y de éxito, vi que había media baguette en su envoltura original dentro del cubo de basura para reciclar. Al advertirle que no debía poner pan en ese cubo, me contestó:
- ¿Por qué no? ¡Sabe a cartón!
- ¿Por qué no? ¡Sabe a cartón!
Lydia McKinnon, Canadá

El abuelo de mi marido, que murió a los 105 años, nos dejó recuerdos...
Más tiempo
El abuelo de mi marido, que murió a los 105 años, nos dejó recuerdos muy gratos. En su cumpleaños número 98 fuimos a felicitarlo por su entusiasmo y buena salud.
- ¡Felicidades, abuelito! - le dijo mi marido - Queremos que cumpla muchos años más.
Emocionado, el abuelo contestó:
- ¡Ay, hijo, muchas gracias! Pero me conformo con llegar al año 2000, ver cómo es, qué cambios trae, saber qué pasa... - luego añadió - : Por cierto,¿cuánto tiempo falta para el año 2000?
- Dos años, abuelito - respondió mi marido.
- ¡Ay, no, espera, yo creía que faltaba más tiempo!
- ¡Felicidades, abuelito! - le dijo mi marido - Queremos que cumpla muchos años más.
Emocionado, el abuelo contestó:
- ¡Ay, hijo, muchas gracias! Pero me conformo con llegar al año 2000, ver cómo es, qué cambios trae, saber qué pasa... - luego añadió - : Por cierto,¿cuánto tiempo falta para el año 2000?
- Dos años, abuelito - respondió mi marido.
- ¡Ay, no, espera, yo creía que faltaba más tiempo!
María Conceptión Viramontes, México

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