
Si estáis todos...
Un hombre particularmente avaro, orgulloso de la prudencia que ha tenido toda la vida, se encuentra en su lecho de muerte, rodeado de toda su familia.
— Esposa mía, ¿dónde estás? — pregunta.
— Aquí estoy, — contesta ella, cogiéndole la mano.
— Hijo mío, ¿dónde estás? — vuelve a preguntar.
— Aquí estoy también, junto a ti, papá.
— Hija mía, ¿y tú dónde estás?
— Aquí estoy, papá, sentada a tu lado.
— Bueno — dice el hombre —, si estáis todos aquí, ¿por qué está encendida la luz de la cocina?
Ian Waugh, Reino Unido

Fotografia de fin de curso escolar
Todos los niños habían salido en la fotografía de fin de curso escolar, y la profesora estaba tratando de persuadirlos para que cada uno comprara una copia de la fotografía del grupo:
—Imaginad, qué bonito será cuando seais mayores y digáis: “Allí está Catalina, es abogada”, “Ése es Miguel, ahora es médico”.
En ese momento se oyó una vocecita desde detrás del aula que dijo:
—Y allí está la profesora...¡que ya se murió!

Par de aros
A mi hijo, entonces de seis años, una vez le llamó la atención un joven que vestía de manera estrafalaria y llevaba un gran aro en cada oreja. Al salir de la tienda donde lo vimos, el niño comentó:
— ¿Os habéis fijado qué feo iba ese chico?
Mi mujer le contestó de inmediato:
— Sí, hijo, sobre todo por ese par de aros.
— Exactamente — asintió mi hijo —. Por eso, cuando yo sea mayor sólo voy a llevar uno.
Julián Duarte, México

Risas
Entran dos estudiantes al aula, y la profesora le pregunta a uno de ellos:
—González, ¿por qué ha llegado tarde?
—Ay, profesora, es que estaba soñando que viajaba por todo el mundo y se me pegaron las sábanas.
—Y usted, ¿López? —pregunta la maestra al otro alumno.
—¡Es que yo fui a recogerlo al aeropuerto!
José Miguel Azuara, México

Cabeza calva
Un hombre calvo se mira al espejo y le dice a su hijo:
—¿No es maravilloso?
—¿Qué, papá?
—¡A mi edad y sin canas!
Alejandra García, México

Spiderman 2
Ligia Macías

Festival infantil
Una vez, cerca de Navidad, organizamos un festival infantil en un pueblo. Cantamos, repartimos regalos, y hablamos de Dios. Me acerqué a una niña y le pregunté:
—Dime, ¿te gustaría ir al Cielo?
Ella me contestó con seguridad:
—Sí, claro, pero hay un problema.
—¿Cuál? —dije.
—Es que no sé si mi mamá me dará permiso —respondió muy preocupada.
Submitted by Arely Coyoc
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