Tiene un don para poner de cabeza las opiniones convencionales, en una prosa más parecida a la de un novelista que a la de un investigador. En su arrollador éxito de ventas La clave del éxito, Malcolm Gladwell nos dijo cómo se les da vida a las ideas y los productos; en Inteligencia intuitiva nos explicó por qué las decisiones impulsivas a menudo son mejores que las bien pensadas, y en su nuevo libro, Fueras de Serie (Taurus), nos revela lo que separa a las personas de éxito del resto. ¿Cómo se convirtieron los Beatles en la mejor banda de rock de todos los tiempos? ¿Qué hace tan extraordinario a Bill Gates? “Siempre me ha llamado la atención la gente excepcional o rara”, dice. “El libro trata sobre personas cuyos logros superan todo lo esperado”.

¿Qué considera lo principal? El talento, sí. También es crucial llegar en el momento adecuado y aprovechar las oportunidades. Y, nada extraño, trabajar duro y con disciplina. “Lo que más me sorprendió es que, para alcanzar sus metas, la gente exitosa usa métodos comunes”, dice.

Gladwell conoce muy bien el trabajo duro y la disciplina. Creció en Elmira, una comunidad rural de Canadá más conocida por su festival de jarabe de arce. Cuando su padre, profesor de ingeniería civil, se negó a llevarlo en coche todos los días a clases de natación, a 32 kilómetros de distancia, el chico comenzó a correr y ganó campeonatos en el instituto. “A veces los obstáculos te llevan al éxito”, dice Gladwell. “No poder nadar me hizo correr. Y correr me enseñó la disciplina que necesitaba como escritor”.

P: Has dicho que el talento y el coeficiente intelectual no son tan importantes como creemos. ¿Qué necesitamos para tener éxito?

R: Tener un don innato e inteligencia es importante, pero lo que de verdad cambia las cosas es la experiencia. Bill Gates tiene éxito en gran parte porque tuvo la suerte de asistir a una facultad que le permitió pasar una enorme cantidad de tiempo programando ordenadores (más de 10.000 horas, de hecho), antes de formar su propia empresa. Además, nació en un momento en el que esa experiencia era muy rara, lo que lo hizo destacar. Los Beatles tenían un don musical, pero lo que los convirtió en los Beatles fue una invitación hecha al azar para tocar en Hamburgo (Alemania). Ahí se presentaban en directo hasta cinco horas por noche, siete días por semana. Esa oportunidad de ensayar hizo que brillaran. ¿Talentosos? Sin duda. Pero también trabajaron más horas que nadie.

P: ¿Cómo se convierte un niño en el próximo Bill Gates o Tiger Woods?

R: Los dos tuvieron padres que les permitieron concentrarse casi exclusivamente en lo que hacían bien y les daba satisfacciones. De niños los dos invirtieron mucho tiempo en lo que les apasionaba. Insisto, no sólo un poco de tiempo. El número mágico para ellos, para Mozart y para tantas otras personas fuera de serie, como yo las llamo, parece ser 10.000 horas.

P: ¿Puede llegar a ser demasiado tarde para alcanzar el éxito?

R: Hitchcock hizo sus mejores películas cuando tenía casi 60 años. Cézanne hizo su primera exposición individual a los 56. Robert Frost, Wallace Stevens y muchos otros realizaron su mejor trabajo a edad avanzada. A veces el éxito no llega hasta muy tarde en la vida. Eso no es raro. El talento individual no genera un éxito automático. El éxito depende de muchos factores, como las circunstancias, el entorno y otras cuestiones culturales e históricas.

P: ¿Y tú qué me puedes decir de tu propia historia?

R: El éxito es la acumulación constante de ventajas. En mi caso, no puedes entenderme sin entender a mi familia y a la Jamaica del siglo XVIII. Soy descendiente de una esclava africana y de un hacendado blanco. A diferencia de lo que sucedía en el sur de Estados Unidos, los niños que nacían de esas relaciones eran libres. Así que [mientras que] mi tátara-tátara-abuela fue esclava, su hijo fue predicador. Eso le dio a mi familia una gran ventaja, que subsistió durante generaciones y le permitió a mi abuela alcanzar un gran éxito personal y profesional, lo que a la vez ayudó a mi madre. Soy el heredero de ese legado. Para mí fue una revelación: no sabía nada de mi propia historia hasta que comencé a investigar para este libro.

P: ¿Es posible alcanzar el éxito de la noche a la mañana?

R: No. Y es lo que me preocupa de programas que fomentan la falsa creencia de que existe una especie de magia, de que uno puede ser “descubierto”. Tal vez así funciona la televisión, pero no el mundo. Llegar a la cumbre en cualquier campo exige una enorme dedicación, concentración, empuje, talento y 99 factores que no muestran en la televisión. No se trata sólo de ser escogido. Por eso, muy pocos de los ganadores de programas como Operación Triunfo tienen realmente éxito. La mayoría brilla un instante y después se extingue. Eso debería decirnos algo.

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