Anatomía de un rumor
¿Perros gigantes? ¿Interminables cadenas de cartas que te manda tu cuñada por Internet? Así nace una leyenda urbana.
By David HochmanHace unos años, una mujer y su marido volvían a casa después de haber pasado unos días esquiando en Canadá cuando se encontraron un coche averiado a un lado de la carretera. Estaba lloviendo y el conductor parecía angustiado, así que se pararon para ayudarle a arreglar el pinchazo. El hombre se mostró tremendamente agradecido, pero no llevaba dinero en metálico para recompensarlos, así que apuntó sus datos personales. Una semana más tarde, la pareja recibió una llamada del banco para decirles que su hipoteca había sido saldada y que un agradecido Bill Gates les había depositado 10.000 dólares en la cuenta.
“Ah, el millonario agradecido”, dijo Bárbara Mikkelson con una sonrisa complaciente. “Esto empezó con Henry Ford. Después fue Nat King Cole. Luego Donald Trump. Incluso tenemos una versión sobre la que escribió Oscar Wilde en la última década del siglo XIX”.
Debido a su tono desconcertante y a la costumbre de mirar por encima de las gafas, Mikkelson parece una detective de turno de noche que ha visto de todo, y en cierto modo, así es. Bárbara, de cuarenta y nueve años, y su marido, David, de cuarenta y ocho, dirigen Snopes.com, la principal herramienta de Internet para verificar y echar por tierra rumores, afirmaciones ridículas, y esas cadenas de cartas que tu cuñada no para de mandarte. Ya sea una leyenda urbana, como la historia de Gates, un aviso aplastante sobre el último virus informático, o esa extraña foto que circula de “Hércules, el perro más grande del mundo”, todas han sido comprobadas por Snopes.com y clasificadas como “verdaderas”, “falsas” o “indeterminadas”.
Lo que comenzó en 1995 como un hobby para una pareja de folcloristas se ha convertido en una de las autoridades más fidedignas de Internet y en una profesión a tiempo completo para ellos. Cada mes, según Quantcast, que rastrea el tráfico por Internet, 6.200.000 personas visitan Snopes. Recientemente el New York Times incluyó a Snopes dentro de su reducida lista de páginas esenciales que todo usuario de ordenador debe conocer. La campaña del presidente Barak Obama lanzó una versión copiada de Snopes el otoño pasado para luchar contra los rumores surgidos en torno a la familia Obama (para que conste, Michelle Obama no se atiborró de caviar ni de langosta del servicio de habitaciones del hotel Waldorf-Astoria).
E incluso la palabra Snopes, un nombre que David sacó de una familia en una novela de William Faulkner, ha creado un nuevo verbo cuando se dice “¿Por qué no snopeas esa basura antes de enviarla a tu lista entera de contactos?”.
Richard Roeper, crítico de cine que se gana la vida además como autor de libros que desmontan leyendas, asegura que “Snopes es como tener tu propio ejército de investigadores husmeando en un millón de pistas locas”.
En este caso, un ejército de dos. De hecho, el cuartel general de Snopes está compuesto sólo por Bárbara y David sentados en su gran casa prefabricada sobre una colina sombría de Los Ángeles. Sus dos despachos están cubiertos hasta el techo de sus herramientas de investigación: diccionarios, almanaques, cintas de VHS, material sobre Disney, enciclopedias, atlas, y cientos de libros sobre ovnis o leyendas sobre robos de órganos. Todo ello acompañado de cinco gatos. “David y yo trabajamos en lados opuestos de la casa”, dice Bárbara, lanzando un juguete para gatos que cruje. “Una vez intenté enviarle una nota pegando un Post-it en el lomo de uno de los gatos”.
¿Gatos mensajeros? Suena a caso para Snopes. Los rumores extraños sobre animales están entre los más populares de la página web. Esa fotografía que tanto circuló de Hércules, un mastín de 127,9 kilos, con garras del tamaño de pelotas de béisbol es un ejemplo.
“Hace un año, la gente empezó a mandarnos fotos por Internet de un perro estrafalariamente grande que caminaba junto a dos personas y un caballo, y me hizo ponerme en marcha”, cuenta David.
Autoproclamado obseso de la informática con una mata de pelo castaño, David fue indudablemente el típico niño cuyos deberes todo el mundo copiaba. “Investigamos, y la foto resultó ser una manipulación digital, lo que llamamos un montaje fotográfico”.
Otra invención de Snopes es el término glurge, una “historia real” tan empalagosa que abochorna. Una de esas historias que da vueltas por la red trata de un joven con Síndrome de Down que recibe donaciones de camioneros compasivos en el restaurante donde trabaja. (Snopes, que menciona sus fuentes en notas a pie de página debajo de cada entrada, descubrió la revista donde se había publicado por primera vez como ficción).
“La mayoría de las cosas que tratamos no aparecen en los medios de comunicación tradicionales”, dice David, mirando fijamente a su bandeja de entrada con 21.144 e mails sin abrir. Entre los títulos del asunto: “Video de un avión con una sola ala aterrizando”. ¿De verdad?, o “Muñecas de Fisher-Price que hablan dicen ¡El Islam es la Luz!”.
David mira su televisión sin sonido, donde están poniendo Ley y orden con subtítulos para sordos. “Estas historias y medio verdades son formas útiles de expresar miedos y preocupaciones o formas de ver la vida”, asegura. “Pero no es fácil averiguar si estas cosas son verdad o no, así que la gente acude a nosotros”.
La pasión por meter las narices en todas partes fue lo que unió a los Mikkelson, y todavía sigue siendo su primera motivación. La pareja se conoció en 1994 en un grupo de noticias de Internet dedicado a leyendas urbanas como la que afirma que el cuerpo de Walt Disney fue crionizado después de su muerte. La pareja goza actualmente de unos ingresos “muy saneados”, dice David, por la publicidad de su página web.
Aunque esta pareja de investigadores es muy reputada en Internet, prefieren la investigación a la antigua usanza: rebuscando en catálogos antiguos u hojeando cuatro periódicos al día, más que encontrar la respuesta rápida en la red. “Podría usar Google o Wikipedia como punto de partida”, dice David. Pero eso no es investigación”.
Bárbara, que es la más extrovertida de los dos, firma con su nombre las entradas y se inclina por temas como los negocios, la política y todo lo que tenga que ver con el terror y el crimen. David, experto en Coca-Cola, los Beatles, Disney y deporte, de vez en cuando intenta difundir un rumor. “Te sorprendería lo difícil que es que se difunda por todas partes”, reconoce. “Las cosas que despegan y tienen éxito tienen que tener una base que nos haga pensar a todos”.
Snopes y otras páginas web como ésta han ayudado a erradicar mitos que, en muchos casos, han permanecido durante generaciones, ya sea el de los cocodrilos en las alcantarillas o el mito sobre los miembros de una banda que mataban a conductores deslumbrándoles con los faros. La gente ya no se cree la mayoría de las leyendas urbanas clásicas.
Lo que no significa que el trabajo de Snopes esté acabado. Consultas nuevas llegan a su bandeja de entrada. ¿Era la chica de la etiqueta de la cerveza St. Pauli en realidad una señora de la noche? ¿Se hizo llamar en realidad la empresa de agua, Evian porque es “naive” (ingenuo) deletreado al revés? ¿Contó Neil Armstrong un chiste verde en la luna? ¿Es verdad que el botón de cierre de puertas de un ascensor no sirve para nada?
“Tú no puedes inventarte todo este material”, dice Bárbara, y después rápidamente se sorprende a sí misma. “Bueno, supongo que sí puedes. Pero si lo haces, estoy segura de que llegaremos al fondo del asunto”.
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1 Comentarios |
| Vicente Andrade Yépez on 21 Febrero 2010 ,02:26 Interesante artículo. Amén de su contenido, felicito a su autor por ayudarme a conocer que existen personas como David y Bárbara dedicadas exclusivamente a buscar y encontrar la verdad para difundirla. Una sugerencia a ustedes: ¿Podrian reproducir artículos clásicos que difundieron ustedes en los años 60 y 70? Saludos. |
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