Oídos saludables
Las dificultades auditivas son un problema integral en el que se puede influir. ¿Podemos seguir teniendo el mismo oído de nuestra juventud a los 70 años? Imposible, pensarás.
By Mabel Amado
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Pero para muestra están los mabaan, una tribu africana que vive en Sudán y que posee el oído más sensible del mundo. A los 70 años pueden escuchar igual de bien que cualquier urbanita de 20 años del hemisferio occidental. Los investigadores opinan que la tribu debe su inusual capacidad auditiva al ambiente prácticamente sin ruido en el que viven y a su dieta vegetariana. Esta tribu nos demuestra que los problemas de audición no necesariamente aparecen con la edad, sino que son, en gran medida, un problema causado por la civilización.
En definitiva, que nuestro estilo de vida también se refleja en nuestros oídos. “El abuso del alcohol y el tabaco, descansar mal y el estrés provocan un deterioro auditivo”, asegura el doctor Francisco Antoli-Candela Cano, presidente de la Comisión de Otología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial (SEORL-PCF). Y es que las personas le dan menos importancia al sentido del oído que al de la vista, olvidando que, como asegura este especialista, “un problema de audición incapacita para una correcta comunicación verbal”.
Infección
Elena Gracia llevaba varios días arrastrando un proceso gripal que no se trataba. Sin embargo, cuando creía que su enfermedad estaba remitiendo, dejó de oír por el oído derecho y, a la vez, comenzó a notar un pequeño zumbido. Tras el miedo y la sorpresa inicial, acudió a urgencias, donde un otorrinolaringólogo confirmó el diagnóstico: sordera súbita, una disminución brusca de la audición de una intensidad mayor de 30 decibelios en tres frecuencias audiométricas.
Aunque los pacientes jóvenes en la mayoría de los casos recuperan de nuevo su capacidad auditiva gracias a una rápida intervención médica, Elena marcó la estadística y forma parte del reducido grupo de pacientes con una pérdida de audición leve a consecuencia de este proceso del que aún no se conocen exactamente sus causas. Como afirma el doctor Eduardo Raboso García-Baquero, jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital de La Princesa, “sospechamos que en la sordera brusca súbita está involucrada una enfermedad viral. De hecho, hay temporadas que en los centros sanitarios se diagnostica con mucha frecuencia, para luego desaparecer durante meses”.
Mejor suerte corrió el comercial Ramón B. Iriarte. Durante casi una semana llevaba soportando la molesta sensación de oído taponado y parecía que estaba perdiendo audición. Acudió al otorrinolaringólogo, quien procedió a quitarle un gran tapón de cerumen. Aunque aparentemente ya estaba recuperado, a la semana volvieron los síntomas. Después de tres recaídas, finalmente, el especialista decidió tomar una muestra de cerumen para analizarla y el diagnóstico fue una otitis externa producida por hongos. Tras seguir un tratamiento con gotas óticas con antibiótico, desaparecieron las molestias y recuperó el oído.
Si de pronto caes en cama con un dolor punzante en los oídos acompañado de fiebre y dolor de cabeza, puede ser que padezcas una inflamación en el oído medio. Esta patología se produce cuando virus o bacterias alcanzan el oído medio a través de la trompa de Eustaquio. Por lo general, la molestia pasa en unos días, pero lo recomendable es acudir al médico, ya que éste podrá recetarte antibióticos en el caso de que la inflamación haya sido ocasionada por bacterias y prevenir así una enfermedad crónica. No en vano, en casos graves las bacterias pueden dañar el tímpano, y si éste no se cura por completo, en algunos casos se desarrolla una inflamación crónica del oído medio que puede obligar a una cirugía. Si el tímpano está dañado, la infección puede penetrar desde el exterior hacia el oído medio. A diferencia de una enfermedad grave, por lo general no hay dolor, pero la audición ya no es igual.
No dejes que llegue a ese punto, y cuando estés resfriado acude al médico para evitar complicaciones que podrían repercutir en el oído. Con los niños hay que extremar precauciones. Según datos facilitados por la SEORL-PCF, durante la infancia, con frecuencia los pequeños experimentan pérdidas de audición temporales debido a la existencia de cerumen y otitis media (una inflamación persistente de la mucosa que recubre el oído medio y que puede ocasionar sordera).
Por lo tanto, una precoz detección del problema y el tratamiento adecuado puede normalizar la vida y el desarrollo de los 2.500 nuevos casos de niños con dificultades auditivas que anualmente se diagnostican en España.
En ese sentido, los problemas de audición son controlables si se atienden a las pocas semanas de su aparición, pero si el paciente acude al médico meses o incluso años después de que se iniciaran, son irreversibles. “Cuanto menos tarde el paciente en acudir al médico más posibilidades de recuperación tendrá. Incluso en el caso de una pérdida de audición de índole nerviosa, no recuperable, también es aconsejable acometer cuanto antes un tratamiento sustitutorio que, indudablemente, mejorará la calidad de vida del paciente”, asegura el doctor Raboso García-Baquero.
Ruido excesivo
Muchas veces, tras sufrir un resfriado, los pacientes notan una pérdida de audición que achacan a la enfermedad pasada. Es el caso del funcionario Lino Ramos, de 44 años. Aunque un primer diagnóstico confirmaba que la gripe le había dañado el oído medio, pruebas adicionales descubrieron la verdadera causa de la pérdida de un 30 por ciento de audición: el excesivo ruido al que estuvo sometido en su juventud. “Durante diez años estuve trabajando en la cerrajería de mi padre, en El Molar. Era un lugar extremadamente ruidoso por las máquinas que se utilizan para cortar el aluminio y ese ambiente terminó pasando factura a mi audición”.
Se estima que el 80% de personas que trabajan en este tipo de industrias o semejantes padecen, al cabo de unos años, una sordera irreversible. La causa es la intensidad del ruido que supera los 90 decibelios. Por lo tanto, en una jornada laboral de ocho horas, el trabajador sufre una perdida de 25 decibelios al cabo de cinco años.
Trauma acústico
En España, cerca de 3,5 millones de personas tienen algún problema auditivo, lo que representa el 8 por ciento de la población. Esto significa que la pérdida de la audición es ya la tercera afección en importancia después de la artrosis y la hipertensión y afecta a gente de todas las edades. No en vano, aunque tradicionalmente los problemas de audición se han asociado a la edad, en los últimos años, debido a nuestro estilo de vida, cada vez son más los jóvenes que sufren problemas auditivos. Así, los últimos estudios realizados en este sentido hablan de que dentro de 20 años, los jóvenes de hoy tendrán los mismos problemas que ahora sus abuelos. El uso de reproductores MP3 o iPod a un volumen muy alto y durante demasiado tiempo puede desembocar en problemas de sordera prematuros.
Como explica el doctor Antoli-Candela, “con esos aparatos el oído están soportando entre 70 y 80 decibelios. Si al trauma acústico provocado por el volumen se une el excesivo tiempo de exposición, nos encontramos con un componente psicológico que termina aislando del exterior a los jóvenes, con los consiguientes problemas de personalidad”. En esta misma línea, el doctor Javier Gavilán, jefe del Servicio de ORL del Hospital de la Paz, advierte a los chicos y chicas de “lo perjudicial que es oír música a más del 60 por ciento del volumen máximo y utilizar los aparatos de reproducción más de 60 minutos cada vez”.
Y es que los datos son reveladores, una conversación normal alcanza los 60 decibelios, el ruido de tráfico intenso los 85 y estos reproductores pueden llegar a los 100, el límite establecido en los países de la Unión Europea y equivalente al ruido de un avión al despegar.
En ese ambiente ruidoso, las células ciliadas del oído interno sufren una presión y una vez que se destruyen sus finos estereocilios, la pérdida del oído es irreparable. Por lo tanto, protegernos del ruido es una prioridad. ¿Pero cómo apartarse? El uso de protectores auditivos puede ser una buena solución, aseguran los expertos. Por ejemplo, el festival de música de Roskilde, en Dinamarca, trabaja desde hace años en crear niveles de ruido más tolerables para sus asistentes. En la edición de 2008 cada uno de los 75.000 asistentes recibió un juego de tapones; además, los organizadores situaron los altavoces lo más alto posible para que el sonido llegara con buen nivel a las filas más alejadas sin afectar la audición de quienes se encontraban más cerca, y los tiempos entre cada presentación eran lo suficientemente prolongados como para permitir que descansaran los oídos de los asistentes.
También en el Primavera Sound barcelonés de mayo de 2009 se repartieron tapones para los oídos en la entrada del festival. En esta ocasión, la iniciativa partió del grupo “My Bloody Valentine” que, al grito de “Póntelos, tío”, recibieron a los asistentes.
Pero ojo, los ambientes estridentes no sólo los encontramos en conciertos y discotecas; los oídos se dañan cuando nos desplazamos en moto o, simplemente, al caminar por la calle. Según los expertos, los niveles de ruido en nuestro país han subido de forma alarmante en las últimas décadas. Se calcula que más de 9 millones de españoles soportan, cada día, unos niveles medios de ruido que superan el límite aceptable establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Con estas premisas, nuestro país es de los más ruidosos del mundo, ocupando el segundo lugar después de Japón. No es de extrañar, por tanto, que cerca de un 30% de los españoles califique su ciudad como bastante ruidosa y un 14% como muy ruidosa.
Aunque la tolerancia del oído humano es de unos 70 decibelios, según el Mapa Estratégico del Ruido de Madrid uno de cada seis habitantes soporta ruidos superiores a lo permitido por la legislación, que de día se fija en 65 decibelios. De noche, la cifra aumenta hasta un 20% de madrileños expuestos a más decibelios de los recomendados, con lo que no es de extrañar, como afirma el doctor Raboso García-Baquero, que “se estén dando pérdidas sustanciales de audición en jóvenes”.
Disminución auditiva
Para prevenir la pérdida auditiva en estos casos, las personas expuestas a ambientes ruidosos deben someterse a una revisión auditiva una vez al año. Además, como afirma Antoli-Candela, “siempre se ha de acudir a realizar un chequeo en cuanto se note un problema de comunicación o la propia familia advierta que uno de sus miembros no oye bien o se comienza a aislar”. La dificultad para seguir una conversación en grupo o para hablar por teléfono, y la necesidad de subir el volumen de la radio o el televisor también son indicativos de un posible problema de audición. El oído es el sentido menos cuidado. Más de un 50 por ciento de los españoles nunca se ha realizado una revisión auditiva.
Uno de los motivos para no plantearse un chequeo es el temor a tener que usar un auxiliar auditivo grande y molesto. Sin embargo, la realidad es que los audífonos son cada vez más pequeños, cómodos y, sobre todo, potentes.
Pepe Palacios, protésico dental y vecino de Madrid, conoce bien este problema. A la temprana edad de cinco años y a consecuencia de un medicamento que finalmente retiraron del mercado, sufrió daños irreversibles en el oído interno. Según iba creciendo, su carácter se volvía más retraído y se avergonzaba de usar un sonotone, en aquel tiempo un voluminoso aparato. Sin embargo, en la actualidad, con 42 años y una pérdida del 80 por ciento en ambos oídos que seguirá aumentando, realiza una vida completamente normal gracias a los nuevos audífonos intra, que se alojan dentro del canal auditivo y permiten la reproducción del sonido de un modo más natural, ya que el pabellón de la oreja conserva su función fisiológica. Algunos de estos sofisticados y modernos aparatos constan de un avanzado procesador digital que amplifica las señales auditivas y filtra los molestos ruidos ambientales.
Y no olvides la regla de oro: no introduzcas bastoncillos en los oídos para su limpieza. “El cuerpo tiene un sistema natural que obliga al cerumen a salir, y si no es así se debe acudir al especialista para que realice una limpieza profesional,” explica Mar López, audioprotesista y coordinadora del centro auditivo GAES-IAI.
Presión atmosférica
La estudiante madrileña María A. Aguado decidió acompañar a su familia de vacaciones a Tenerife. El vuelo transcurría sin contratiempos hasta que el avión empezó a descender. “Pensé que el oído me iba a estallar. Sentí unos pinchazos terribles y un gran dolor que me obligaron a avisar a una azafata. Ésta me preguntó si estaba resfriada, a lo que yo asentí, y sólo pudo indicarme que me apretara el oído con mi mano. De poco sirvió”.
Tener los oídos tapados por cambios en la presión atmosférica es algo normal; sin embargo, algunas personas sufren de dolor intenso o sensación de disminución en la audición durante el vuelo y los días posteriores. Es una aero-otitis, un tipo de barotrauma que se caracteriza por molestias en el oído a causa de las diferencias de presión entre la parte externa y la parte interna del tímpano. Cuando aterriza un avión, la presión externa aumenta a una velocidad mayor que la presión del oído medio, que es una cámara cerrada llena de aire. La trompa de Eustaquio, que conecta el oído medio con la garganta, se encarga de regular el equilibrio. Si un resfriado inflama la membrana mucosa de la trompa de Eustaquio ésta se bloquea y no puede ventilar el oído. Entonces toda la presión recae en el tímpano, lo que ocasiona dolor. Un barotrauma puede generar una otitis serosa, padecimiento fácil de solucionar. El especialista recetará un medicamento para terminar con la acumulación de moco y mejorar la ventilación de nariz y oído, pero si el paciente no acude a revisión la otitis serosa se puede volver crónica y terminar en un procedimiento quirúrgico como es la colocación de tubos de ventilación.
Aunque la mayoría de las veces el barotrauma se cura solo, como en el caso de María, puedes tomar ciertas precauciones al viajar en avión, pues en algunas circunstancias el daño puede ser persistente y doloroso. Si estás resfriado usa gotas o un atomizador nasal una hora antes de aterrizar para reducir la inflamación; así la trompa de Eustaquio se limpiará otra vez. También existe un ejercicio para el equilibrio de la presión: inhala y exhala mientras mantienes las fosas nasales y la boca cerradas: la respiración deber ser suave, porque demasiada fuerza puede ocasionar una infección en el oído o la ruptura del tímpano.
Zumbido
Aunque los barotraumas o infecciones del oído medio son desagradables, por lo general se curan en unos días si se diagnostican a tiempo y los trata un especialista. Pero existen otras afecciones del oído que pueden volver la vida muy incómoda. Es el caso del tínnitus o acúfenos, un molesto zumbido que se oye de día y de noche. Puede tener varias causas: desde afecciones auditivas previas, como en el caso de Elena García, hasta presión arterial alta, un desorden metabólico, una infección o reacción alérgica, un ruido intenso o estrés prolongado. O a menudo varias causas están relacionadas entre sí.
“Es tremendo vivir con un ruido constante —explica el doctor Raboso García-Baquero—. El tinnitus provoca tanto temor que incluso ha habido personas que se han suicidado”.
Sin embargo, es alentador saber que, en infinidad de casos, los ruidos en el oído desaparecen solos tras unos cuantos días o semanas. Pero siempre es recomendable una revisión médica, pues un zumbido indica que ya existe una lesión en alguna parte del oído o en el trayecto del oído hacia el cerebro. Si el sonido persiste hay que buscar ayuda, pues el tinnitus es un síntoma, no una enfermedad, así que lo primero que hay que hacer es buscar qué lo ocasiona.
Una vez diagnosticado el problema se puede elegir entre varias terapias; lo importante es encontrar la que mejor te funcione. Por un lado, existen medicamentos con cortisona para mejorar las propiedades circulatorias de la sangre. Éstos son efectivos en alergias y reducen el riesgo de inflamación de las paredes internas de los vasos en el oído interno. También existen los distractores o generadores de ruido, aparatos que pueden ser implantados o usados en el interior del oído; estos generan sonidos que permiten “esconder” el tinnitus. De este modo el cerebro se acostumbra a él y, con el tiempo, el zumbido se vuelve una carga menos pesada.
Además de esta terapia secuencial sonora, algunas personas han salido adelante con la terapia de reentrenamiento, que consiste en sesiones de consejo psicológico basadas en el modelo neurofisiológico del tinnitus junto con la terapia sonora.
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