Puede provocarte algo parecido a un shock saber que aunque estés contento con tu nuevo corte de pelo o a pesar de las horas que hayas pasado para dar con la solución, algunas partes de tu cuerpo podrían revelar más información sobre tu estado de salud que un informe de Wikileaks. O al menos, para alguien que haya aprendido cómo captar las señales. Las pistas sobre el estado de tu estómago, si tienes o no una infección por hongos, cómo están de aletargas tus glándulas linfáticas o incluso las posibilidades de que te dé un ataque al corazón, se pueden detectar en segundos con una rápida mirada a alguien para cualquiera que sepa lo que busca.

Una de las personas que podría leerte como a un libro es Harald Gaier, un médico genial de la Calle Harley con una montonera de títulos a su nombre. Pero Gaier es también naturópata, entre otras cosas y prefiere utilizar la observación a la vieja usanza en vez de confiar tan solo en los análisis de sangre de alta tecnología y los escáneres para diagnosticar tu estado de salud. Afortunadamente tiene una mirada amable.

La medicina china y de otros países orientales sigue fijándose en todo tipo de variaciones o cambios en el color o la textura de la piel, uñas y ojos para medir los índices.

“Pero la medicina occidental ha perdido algo en los últimos años.” Afirma Gaier. “Los médicos cada vez se fían más de la química y de los aparatos eléctricos para descubrir qué va mal. Por su puesto, que estas técnicas tienen su importancia, pero, ¿cuándo fue la última vez que su médico lo observó con detenimiento? La mayoría del tiempo están buscando en el ordenador, solicitando pruebas”.

Así que ¿en qué cosas se fijaría el Dr. Gaier si llegaras a su consulta?

Dedos habladores

El primer lugar donde mirar, según Gaier, son las uñas. “Pueden revelar algo más que simplemente que estás ansioso porque te las muerdes, o que eres jardinero porque tienen un cerco de suciedad”, dice. Las uñas tardan de cuatro a seis meses en crecer desde la cutícula hasta la punta y son unos indicadores excelentes de la salud en general. A través de ellas podemos descubrir muchas deficiencias y enfermedades. Las líneas delgadas horizontales, por ejemplo, son síntoma de que has tenido un tema de salud bastante grave, y dependiendo de lo arriba o abajo que estén de la uña, pueden indicar aproximadamente cuándo se produjo ese problema de salud: a medio camino significaría que había sido hacía dos o tres meses, por ejemplo.

Se puede obtener una información más íntima de las líneas rojizas verticales, de dos a seis milímetros de largo, bajo la parte superior de las uñas, que pueden tener aspecto de astillas. Es señal de que tienes una infección de hongos en cualquier parte del cuerpo – podría ser en el intestino o en los pies donde se manifestaría en forma de pie de atleta. Para tratarlo, el Dr. Gaier te aconsejaría reducir todos los carbohidratos refinados como los dulces, pasteles y galletas y, si continúan apareciendo las líneas, pasar a una dieta sin gluten, evitando los carbohidratos que se encuentran en cereales como el trigo y el centeno y en cualquier otro alimento que contenga levadura, como la cerveza – pero háblalo con un nutricionista antes de hacer cualquier cambio rotundo.

Una uña saludable, se ve tal y como se muestra en el esquema. Si no estás absorbiendo nutrientes, tus uñas se partirán fácilmente. La uñas amarillentas revelan una mala circulación en las glándulas linfáticas y las uñas azules pueden indicar que padeces el síndrome de Raynaud. Las uñas que se quiebran o rompen fácilmente revelan que no estás absorbiendo los nutrientes de tu intestino tan bien como debería, especialmente los minerales y las vitaminas. Las uñas agrietadas pueden indicar un desorden alimenticio como la anorexia (fácil de descubrir, aparentemente), o la bulimia (menos obvia). Gaier sugiere suplementos de vitamina D y calcio junto con colina e inositol (ambos parte del grupo de vitaminas B) para tratar el desorden.

Las uñas ligeramente amarillas y que empiezan a curvarse son un signo de falta de circulación en las glándulas linfáticas – los canales de drenaje del sistema inmunológico. Si no funcionan adecuadamente, te sentirás lento y puedes tener la cara, las manos y los pies hinchados. Consigue que las glándulas linfáticas se muevan de nuevo adecuadamente mediante masaje o ejercicio o una combinación de los dos.

Las uñas azules generalmente son señal de falta de circulación en los dedos de las manos y de los pies, conocida como síndrome de Raynaud. Al primer síntoma de frío, los dedos empiezan a ponerse blancos porque les llega poca sangre, y después las uñas se ponen azules porque la sangre allí no tiene suficiente oxígeno que proporciona el típico color rojo rosado.

Ojos, Ojos

Después de examinar bien las uñas, deberías fijarte uy bien en los círculos oscuros que se encuentran debajo de los ojos.

Como en el caso de las uñas, el mensaje podría ser trivial, ¿demasiado trasnochar? o podría ser un informe perfectamente claro de la actividad de tu intestino.

Lo ideal es que la bacteria del intestino esté de tu parte, trabajando incesantemente para extraer nutrientes de los alimentos, y mantener alejados a los invasores. Pero los círculos oscuros pueden ser señal de que algunas variedades menos benignas han establecido el campamento. Los efectos incluyen insomnio, falta de memoria y concentración y un descenso de la libido. Un tratamiento de antibióticos o un exceso de ibuprofeno pueden hacer también que la bacteria inútil aumente. Cambiar la dieta (menos carbohidratos refinados) y seguir un tratamiento de probióticos puede ayudar. Una mancha amarillenta en el blanco de los ojos, por ejemplo, puede sugerir un problema de hígado. Otros síntomas incluyen ser superado por un cansancio irresistible después de las comidas.

Muchas personas mayores desarrollan un anillo blanco lechoso alrededor del iris, conocido como arcus, que pocas veces supone un problema. Pero si aparece antes de los 40 años, algunos naturópatas lo ven como un signo de altos niveles del colesterol “malo” LDL y podrían solicitar un análisis de sangre para confirmarlo.

Sacar la lengua

Algunos de vosotros podéis ser lo suficientemente mayores para recordar cuando ir al médico significaba sacar la lengua y decir, “Ahhh”. El Dr. Gaier todavía lo hace, y os explicamos por qué.

Una capa blanca gruesa puede ser síntoma de una infección por hongos (Cándida), posiblemente resultado de una fuerte dosis de antibióticos para deshacerse de una infección ulcerosa estomacal H. pylori, o incluso un exceso de colutorios que pueden acabar con las bacterias útiles. Si la lengua parece mayor de lo que debería y está muy roja sin ninguna cobertura, puede ser un signo de diabetes. Sería bueno que su médico de cabecera le hiciera un test de azúcar en sangre.

Oídos, oídos

Uno de los indicadores que puedes medir fácilmente es la arruga del lóbulo de la oreja. Si corre a 45 grados hacia abajo, hacia los hombros, es una señal bastante fiable de un alto riesgo de enfermedad coronaria. Suena como el cuento de la vieja pero se identificó realmente en 1973. Según el Dr. Gaier, se han realizado más de 30 estudios de investigación de la arruga de la oreja y muestra que, curiosamente, es el mejor indicador de un posible ataque al corazón, mejor incluso que la edad, el tabaco, la obesidad, el colesterol alto.

En estudio realizado a 264 pacientes de la unidad coronaria de un hospital universitario, se les siguió durante diez años. Al final, los investigadores calcularon que el riesgo de enfermedad coronaria aumentaba un 33 por ciento si tenías la arruga en una sola oreja y el doble si la tenías en las dos.

Probablemente la mejor explicación de por qué aparece la arruga en primer lugar es porque es una forma de hundimiento. Si tienes el tipo de problema con la circulación sanguínea que da lugar a enfermedades coronarias, las pequeñas venas de la oreja se pueden hundir permitiendo que la piel se deteriore en ese espacio. Curiosamente, esas arrugas del lóbulo de la oreja no predicen los ataques al corazón en los asiáticos.

Los hombres también pueden advertir un alto riesgo de ataque cardiaco en la parte superior de la cabeza.

Por si la incipiente calvicie no fuera suficiente hachazo a la vanidad, también señala una aumento del nueve por ciento del riesgo de enfermedad coronaria, según un estudio que 22.000 médicos hombres siguieron durante más de 11 años. Lo que es peor, la calvicie que se extiende por la parte superior de la cabeza aumenta el riesgo entre el 23 y el 36 por ciento.

Por último, hay un indicador que no es un tema muy adecuado para una discusión pública, nos referimos a la cera de los oídos. Aparentemente, se manifiesta de dos maneras distintas: gris y seca o pegajosa y húmeda (y es hereditario). Un estudio japonés que se llevó a cabo hace algunos años descubrió que tienes más riesgo de que se te bloqueen las arterias si tienes la versión seca, aunque no se ha confirmado todavía. Por lo menos, no demasiada gente, además del Dr. Gaier ¡será capaz de ver qué tipo tienes tú!

 

Para localizar los datos de contacto del Dr. Gaier, visita readersdigest.co.uk/links.

 

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1 Comentarios

Lorena on 22 Diciembre 2011 ,22:55

Excelente articulo :)

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