...todo el mundo pensó que esa chica de enormes ojos claros, rostro de porcelana y sonrisa contagiosa era inglesa y de pura cepa.

Sin embargo, aunque RacheI Weisz nació en Londres y hoy dia es una gran estrella deI cine mundial, pocos saben que se crió en el seno de una singular familia de inmigrantes, y eso ahora forma parte de su carisma. Sus padres - un inventor húngaro judio y una profesora austriaca de ascendencia italiana - emigraron a Reino Unido con sus familias durante la Segunda Guerra Mundial, huyendo de los nazis, y allí se conocieron y se casaron. Enviaron a las dos hijas que. tuvieron a los mejores colegios privados, y aunque RacheI pudo haber hecho carrera como actriz desde jovencita, sus padres insistieron en que se concentrara en estudiar.

Fue en la Universidad de Cambridge donde Weisz se enamoró deI teatro. Allí fundó el grupo Taking Tongues, con el que ganó un premio estudiantil en el Festival de Edimburgo con una obra coescrita por ella. Aunque en sus comienzos como actriz de cine rodó varias películas de acción, entre ellas Reacción en cadena, con Keanu Reeves, y las dos exitosas películas de La momia, pronto demostró que quería probar de todo y que tenía talento suficiente para hacerlo.

Hizo comedia junto a Hugh Grant en Un nino grande; le prestó su voz a un dragón en Eragon, e hizo una incursión en el cine de terror en Constantine, donde trabajó de nuevo con Reeves. Pero el papel que catapultó su carrera fue el de la esposa idealista que no se detiene ante nada en El jardinero fiel, dirigida por el brasileno Fernando Meirelles, por el que ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto. La noche de marzo de 2006 en que subió al escenario a recibir la estatuilla, estaba embarazada de ocho meses deI hijo que tiene con el director y productor estadounidense Darren Aronofsky.

Poco después, Weisz coprotagonizó con Hugh Jackman Lafuente de la vida, escrita y dirigida por Aronofsky. Luego rodó Noches púrpura, deI director coreano Kar Wai Wong; la comedia familiar Fred Claus, y The Brothers Bloom. Pero la muestra más clara deI giro que quiere dar a su carrera son sus dos películas más recientes: Ágora, de Alejandro Amenábar, una historia épica ambientada en Alejandría en el siglo IV, en la que interpreta a la astrónoma y matemática Hipatia, y The lovely bones, con el que Peter Jackson regresa a la dirección cinematográfica y estrenada en Espana el mes pasado. En esta película Weisz hace el papel de una madre que no sabe cómo reaccionar ante la tragedia, y comparte créditos con Mark Wahlberg, Stanley Tucci, Susan Sarandon y la prometedora actriz adolescente Saoirse Ronan. En Nueva York, donde vive con AroQofsky y su hijo, RacheI nos concedió esta entrevista exclusiva.

P. Para ti, como madre, debe de haber sido muy difícil ponerte en la pieI de una mujer que pierde a su hija. ¿Por qué decidiste someterte a tanto sufrimiento?

R. Porque es una historia ficticia, no real. Un actor siempre está simulando ser muchas cosas que no es. En esta ocasión tengo la oportunidad de fingir que soy estadounidense, que soy una mujer adulta en los afios setenta, que tengo tres hijos...

P. Todo pasa por la imaginación...

R. Así es. Fingimos toda clase de co-sas, algunas agradables y otras desa-gradables, pero ése es el trabajo deI actor: salir a explorar, sea lo que sea. En el caso de las películas dramáticas se trata, por lo general, de historias más extremas. Mi vida no serviría para hacer una película dramática, porque es demasiado aburrida. Esto es simplesmente mi trabajo, y yo me lo tomo de esa forma.

P. No todos los actores manejam las cosas así. Muchos se llevan los personajes a sus casas...

R. Es cierto. Por suerte, no es mi caso. Aprendí a manejar los sentimientos para expresarlos entre el momento en que el director dice “¡Action!” y cuando dice “¡Corten!”. Durante ese lapso todo es real para mí, pero una vez que termina, deja de serlo.

P. ¿Aceptaste hacer el papel de Abigail Salmon porque te gustó la novela Desde mi cielo, de Alice Sebold, o porque te iba a dirigir Peter Jackson?

R. En realidad, acepté el papel por varias razones. Desde mi dela es una novela muy popular que yo ya había leído, y la historia es magnífica, pero también muy inusual porque la narradora está muerta. No sé si hay muchas otras novelas narradas desde la perspectiva de una persona que ha fallecido.

P. ¿Cuál fue el mayor desafío a la hora de interpretar a Abigail Salmon?

R. Para mí, lo más interesante de este personaje fue que, en cierto sentido, es una antiheroína: no es como otras protagonistas de historias dramáticas que sobreviven com valentía a todo tipo de situaciones dolorosas. Por el contrario, cuando ocurre la tragedia, Abigail se desmorona.

P. Como suele ocurrirle a la mayoría de la gente...

R. Por supuesto. Ella es una persona normal y corri ente, y su reacción ante el dolor es muy realista. Todo lo humano me atrae mucho, y creo que no hay nada más humano que no saber cómo superar una situación tan trágica como la que narra esta película.

P. Saoirse Ronan, la protagonista, a sus 14 afios tiene una carrera muy prometedora por delante...

R. Sí, es una excelente actriz.

P. ¿ Es verdad que cuando tú tenías esa edad te ofrecieron un buen papel en la película Rey David, con Richard Gere, y lo dejaste escapar?

R. Es cierto. Es una historia complicada, y tiene que ver con lo que mis padres -sobre todo mi madre- deseaban para mí. Yo era casi una nina, así que no podía hacer nada sin que ellos estuvieran de acuerdo, y en ese momento ellos querían que me concentrara en estudiar.

P. A los 14 afios, ¿ya sabías que querías ser actriz?

R. Creo que, en el fondo, ya sabía que iba a dedicarme a la interpretación, pero en ese momento no tenía la disciplina ni la concentración necesarias para hacerlo. Saoirse Ronan sabe muy bien lo que quiere y es muy disciplinada; además, tiene una familia maravillosa que la apoya mucho; su padre es actor, así que actuar es parte de su vida. En mi familia las cosas eran diferentes. La actuación era un concepto muy ajeno a nosotros, y yo no habría podido tener tanta disciplina, una de las cosas que se requieren para ser actor.

P. ¿Fue una manera de rebelarte? Con un padre inventor y una madre educadora, ¿cómo decidiste ser actriz?

R. No. A decir verdad, en ese tiempo todavía no pensaba en ser actriz, así que no fue un acto de rebeldía.

P. ¿EI hogar en que te criaste era fuera de lo común?

R. ¿Fuera de lo común? Tal vez, pero no por las razones que estás pensando. Mi madre era profesora, y después se convirtió en psicoterapeuta. Su trabajo consistía en hablar una vez a la se mana con personas que tenían problemas. No sé si eso es algo que se salga de lo común, pero a mí no me lo pareda.

P. ¿Y tu padre? Sé que inventó algunas cosas extraordinarias...

R. Es cierto. Inventó un respirador artificial que aún se usa en las salas de urgencias de muchos hospitales. Es un hombre realmente brillante.

P. ¿En algún momento has sentido la presión de emularlo, de tener que estar a su altura?

R. No. Nunca podría competir con él porque las ciencias y las matemáticas no son lo mío. Mi padre pertenece aI mundo de la ciencia, yo no.

P. El hecho de que tus padres fueran inmigrantes en tu Inglaterra natal, ¿tuvo alguna influencia en el rumbo que tomó tu vida?

R. Sí. Infiuyó en mí en todo sentido, porque cuando vives en un hogar de inmigrantes, continuamente te sientes ajeno, y buscas tu lugar.

P. ¿Cómo es eso?

R. Lo que quiero decir es que desarrollas la capacidad de adaptarte. Si tus padres son extranjeros, te acostumbras a comunicarte a diario con ellos y con tus demás familiares, pero luego tienes que salir aI mundo y parecer una persona nacida y educada en el país donde vives, por lo que necesitas saber adaptarte con facilidad. Creo que es una cualidad de gran utilidad para los actores.

P. ¿Esa experiencia de sentirte ajena todo el tiempo, lte ayudó a adaptarte cuando te mudaste a Nueva York?

R. Bueno, aquí todos son inmigrantes, y los que no provienen de otro país, son descendientes de familias que llegaron a estas ti erras uno o dos siglos atrás. Pero no: ser hija de inmigrantes no me sirvió de nada. Vivir en Estados Unidos ha sido mucho más difícil de lo que me imaginaba. Es una cultura muy diferente.

P. ¿Qué tienes de austriaca, de húngara y de inglesa?

R. Es una buena pregunta, y creo que a estas alturas ya no lo sé. Esos elementos de mi persona se van desdibujando cada día. Ante todo, quiero dejar claro que no soy patriota. No me agradan ni el nacionalismo ni el patriotismo, y me parece una lástima que sólo nos fijemos en lo que nos hace distintos, en vez de pensar en lo que tenemos en común.

P. Entiendo, pero dicen que cada cultura es un mundo...

R. Eso también es cierto. Las culturas son diversas y tienen una influencia profunda en las personas, así que tu pregunta me parece válida.¿Qué podría responder? De húngara tengo la pasión y la franqueza. Los húngaros son muy directos y apasionados, no se andan por las ramas.

P. ¿Y de inglesa?

R. De inglesa tengo la capacidad de usar la lengua con todas sus sutilezas, la virtud de pronunciar una palabra con un acento apenas diferente y darle un significado completamente distinto. El uso de la lengua que hacen los ingleses es alucinante. Además, puedo ser muy diplomática, lo que también es distintivo de los ingleses. El austriaco es más duro. Creo que no tengo mucho de austriaca...

P. A lo largo de tu carrera, siempre te has mostrado muy dispuesta a trabajar con directores de otras culturas, como el brasileno Fernando Meire-lles y el espanol Alejandro Amenába

R. ¿Tiene esto algo que ver con tu legado multiétnico y multicultural?

R. Sí, claro, porque en apariencia soy inglesa, pero en realidad no lo soy. Me interesa mucho trabajar con tantos buenos directores como sea posible. Hay muchos cineastas escelentes de diversos orígenes que tienen puntos de vista muy distintos. Y me gustaría seguir trabajando com los grandes directores estadounidenses.

P. ¿ De qué manera ser madre te transformó como mujer y como actriz?

R. Es imposible responder eso con exactitud, porque la maternidad te cambia la vida para siempre. Es una de las cosas
imposibles de imaginar antes de vivirlas. Como actriz, mi trabajo es ponerme en situaciones hipotéticas, pero ser madre es algo que se tiene que vivir. Es una experiencia intransferible.

P. ¿Te lo parece?

R. Totalmente. Puedo imaginar algunas cosas a grandes rasgos; por ejemplo, perder un hijo. Pero, ¿ser madre? No, es imposible. Es una experiencia muy empírica: hay que viviria para poder entenderia. Y me refiero a todo el proceso: el embarazo, el parto... Es fantástico vivir la experiencia de convertirse en madre.

P. ¿Es muy difícil ser madre con un trabajo como el tuyo?

R. A estas alturas de mi carrera, y como te comenté aI principio, aprendí a concentrarme en la ficción y después volver a la realidad, y creo que en muchos sentidos eso me hace una mejor actriz. Una vez que lo hago, estoy en la vida real con mi pareja y mi hijo. Es necesario aprender a separar.

P. ¿No siempre fue así?

R. No. Cuando era más joven, la ficción impregnaba todo lo que hacía. Si en aquel entonces hubiera interpretado a una madre
a la que le matan un hijo, seguramente me habría deprimido mucho.

P. ¿Crees estar en una posición mejor que otras madres que trabajan?

R. Me parece que sí. El trabajo de actriz de cine te da mucha libertado En Estados Unidos, las personas que trabajan en una oficina o en una fábrica sólo tienen dos semanas de vacaciones al año. Se pasan la vida trabajando.

P. Pero en tu caso, nunca es así...

R. Es cierto. Los actores pasamos largos periodos sin trabajar, e incluso cuando trabajamos, nuestros hijos nos pueden visitar en el set. Es un oficio muy flexible, y tal vez mucho mejor que otros. No lo sé; no he vivido otra vida, pero en mi caso siento que la maternidad es muy manejable.

P. Tu pareja, Darren Aronofsky, sabe muchísimo sobre Latinoamérica. ¿Tú también estás familiarizada con la cultura latinoamericana?

R. No tanto como él, pero México es un país que nos encanta y viajamos allí a menudo. En los últimos anos hemos ido muchas veces a Yucatán, que es un lugar bellísimo. Darren está fascinado con el realismo mágico, pero yo no tanto. A mí me gusta más el realismo realista...

P. ¿Es por eso que quieres aprender a hablar espanol?

R. No, quiero aprenderlo porque es una lengua importante, la más hablada en el mundo, ¿no?

P. No, la más hablada es el chino mandarín. El español es la segunda que más se habla.

R. Bueno, lo siento, pero nunca voy a poder aprender chino. Tengo que ser realista, y como vivo tan cerca de México y del resto de América Latina, quiero aprender español.

R. Bueno, lo siento, pero nunca voy a poder aprender chino. Tengo que ser realista, y como vivo tan cerca de Mé­xico y deI resto de América Latina, quiero aprender español.

10
¿Te ha gustado este artículo?Vota

Más popular en Personajes

  1. Entre la fantasia y la realidad
  2. El regreso de El principito
  3. Los sueños cumplidos de Eva Mendes

Más Revista

Hacer un comentario

Nombre*
E-mail*
Comentario*