Mientras que Lincoln eligió afrontar su adicción, John F. Kennedy ocultó su dependencia de los medicamentos.
 
John F. Kennedy sufrió problemas de espalda durante su gestión presidencial. Se atribuyeron públicamente a las heridas de guerra que sufrió en 1943, al salvar a varios miembros de su tripulación cuando su torpedera, la PT 109, fue hundida en el Pacífico. El hecho de que pudiera sonreír a pesar del dolor sólo era un añadido a su dimensión humana: les recordaba a sus compatriotas que su presidente también era un héroe.

Pero Kennedy estaba lejos de sentirse sano. Lo aquejaban graves enfermedades que requerían de medicación diaria. Lo delicado de su salud se volvió secreto de Estado. Kennedy temía que si se sabía de su pésima salud antes de contender por la presidencia. tendría pocas esperanzas de llegar a la Casa Blanca.
 
Revelaciones confidenciales
El historial médico publicado por la Biblioteca Presidencial Kennedy de Bastan reveló que Kennedy empezó a tomar corticosteroides en 1937, cuando tenía 20 años, para aliviar una colitis, inflamación del tracto digestivo.
 
El uso intenso y prolongado de corticosteroides puede causar osteoporosis, enfermedad ósea progresiva. Una radiografía tomada una década más tarde indicó que varias de sus vértebras estaban aplastadas. Entre los efectos colaterales de esas drogas están el aumento del impulso sexual, amarilla miento de la piel, que crea una especie de bronceado permanente, y el crecimiento de cabello grueso y brillante: las famosas características de Kennedy.

Estas drogas también inhiben el sistema inmunológico, por lo que el usuario se vuelve propenso a otras enfermedades.
Tiempo después le diagnosticaron mal de Addison, disfunción de las glándulas suprarrenales, uno de cuyos síntomas es el oscurecimiento progresivo de la piel. Le recetaron más esteroides. Mientras hacía carrera, primero como congresista y luego como senador, siempre negó los rumores de que sufría mal de Addison.

Pero entre 1955 y  1957 lo hospitalizaron en secreto nueve veces.  En 1961, ya siendo presidente, por su dolor constante a veces no podía subir más que unos cuantos escalones, y tampoco podía agacharse para ponerse los calcetines. Su medicación diaria incluía analgésicos para la espalda, antiespasmódicos para la colitis, antibióticos para infecciones urinarias y antihistamínicos para las alergias.
 
Conservar viva la leyenda
Durante toda su vida quiso guardar en secreto su estado de salud. Como presidente, proyectó una imagen de vitalidad.

Al enterarse de las enfermedades crónicas de Kennedy, algunos dicen que engañó a sus votantes: hizo que apostaran por un hombre que dependía de medicamentos para actuar con normalidad. Pero es indiscutible que su estoica lucha contra el dolor incesante no fue sino una muestra de su gran fortaleza de carácter.

8
¿Te ha gustado este artículo?Vota

Más popular en Útil...

  1. Ponte las pilas y cuida el medio ambiente
  2. ¡Miedo al veterinario!
  3. Por qué las mascotas son buenas para los niños

Más Saber Vivir

Hacer un comentario

Nombre*
E-mail*
Comentario*

Favoritos de la semana

Recetas y Cocina

Calabacines rellenos al gratín

Alimentación saludable

Otros nombres del azúcar

Consejos Prácticos

Manzanas

Útil para tod@s

Cómo enseñar a los niños a cuidar su entorno

El especialista responde

40 maneras de mejorar tu salud en cinco minutos

Medicina Natural

Ajenjo

Se busca: ¡Una buena historia!

Escríbanos y podrá ganar:

90€ por cada historia verídica e inédita que sea publicada en ¡Qué cosas!.
60€ Por lo que se publique en GajesNiños o Comedia Estudiantil.
30€ por cada texto publicado en Risas.

Envíenos