La vida después del cáncer
Aunque el cáncer se sigue llevando vidas todos los días en todo el mundo...
By Christine Langlois y Lia Grainger
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... actualmente hay más esperanzas que nunca de obtener un diagnóstico personalizado de la enfermedad.
"La tasa de mortalidad a causa del cáncer ha empezado a descender. Es una victoria significativa en la lucha contra el cáncer:' afirma el ganador del Premio Pulitzery reputado oncólogo, Dr. Siddhartha Mukherjee. "Los responsables se han parado a analizar el motivo de ese descenso y la respuesta es muy satisfactoria: tanto la prevención como el tratamiento han ayudado mucho."
Seis personas que han luchado contra el cáncer comparten en estas páginas, sus testimonios de esperanza.
Susanna Kovacs es taquígrafa en el ayuntamiento, tiene 43años y vive en Budapest, Hungría, con sus dos hijos.
Estaba de vacaciones con mi ex marido hace ocho años cuando notamos que tenía un bulto duro en el pecho derecho. En cuanto volvimos a Budapest, fui a ver al ginecólogo y éste me envió al hospital, diez días después me operaron por primera vez. No me quitaron solo el bulto, sino también los ganglios linfáticos de la axila. Tenía un cáncer de mama muy agresivo y lo había descubierto tarde.
Estaba de vacaciones con mi ex marido hace ocho años cuando notamos que tenía un bulto duro en el pecho derecho. En cuanto volvimos a Budapest, fui a ver al ginecólogo y éste me envió al hospital, diez días después me operaron por primera vez. No me quitaron solo el bulto, sino también los ganglios linfáticos de la axila. Tenía un cáncer de mama muy agresivo y lo había descubierto tarde.
Al principio estaba deprimida pero después, aunque tenía pocas posibilidades de sobrevivir, decidí que me pondría bien. Las cinco operaciones, las intensas radiaciones y los tratamientos de quimioterapia duraron dos años. Como no se sabía si me curaría con las terapias tradicionales, tuve la suerte de que me administraran un nuevo medicamento llamado Herceptin que evitó la metástasis.
Estuve de baja laboral todo ese tiempo. Me centré en mis hijos y en 46 ponerme bien. También aprendí a valorar el momento. Trabajé con un psicólogo y leí libros de autoayuda. Empecé a darme cuenta de qué es lo importante en mi vida. Durante mucho tiempo me había sentido infeliz, pero durante la enfermedad encontré el valor para cambiar mi vida. Después de estar centrada en mí durante tres años, conoce a un hombre que acabó siendo un auténtico compañero.
Actualmente, sigo sometida a terapia hormonal y voy al oncólogo cada tres meses. Pero estoy llena de esperanza y perspectivas. Me he sacado un título de posgrado en psicología y he fundado un club para otras supervivientes del cáncer de mama. Nos animamos unas a otras y aprendemos nuevas terapias. Aunque el enterarte de que tienes cáncer es un momento terrible, no eliminaría la última década de mi vida. La enfermedad me ha dado mucho más de lo que me ha quitado.
Marnix Allegaert, de 42 años, vive en Kuurne con su mujer y sus tres hijos. Es detective de la Unidad de Narcóticos de la policía judicial federal de Ypres, Bélgica.
A primera hora de la mañana del 19de enero de 2004, me desperté con un dolor agudo en el lado derecho de la ingle. Intenté ignorarlo y fui conduciendo al trabajo, pero media hora después no podía mantener en pie. Pensé que era apendicitis.
Cuando me diagnosticaron cáncer testicular seis días después, me sentí impotente. Pero sobre todo, pensé que iba a fallar en la única cosa que quería hacer bien: estar ahí para mis hijos.
A primera hora de la mañana del 19de enero de 2004, me desperté con un dolor agudo en el lado derecho de la ingle. Intenté ignorarlo y fui conduciendo al trabajo, pero media hora después no podía mantener en pie. Pensé que era apendicitis.
Cuando me diagnosticaron cáncer testicular seis días después, me sentí impotente. Pero sobre todo, pensé que iba a fallar en la única cosa que quería hacer bien: estar ahí para mis hijos.
Yo perdí a mi padre a los seis años y a mi madre a los 20. Estaba asustado y tenía miedo. ¿Cuánto tiempo me quedaba de vida? ¿Tendría mucho dolor?
Pero mi oncólogo me dio esperanzas; me dijo que tenía buenas posibilidades de sobrevivir. Eso me ayudó a soportar el tratamiento; eso y el amor y el cuidado de mi familia y de mis amigos. Intenté llevarlo de una manera abierta. En ese sentido, el cáncer cambió mi forma de ser. Me convertí en una persona mucho más abierta.
Un año después de que me diagnosticaran el cáncer, participé en la versión belga de "Supervivientes". Necesitaba demostrarme a mi mismo que podía competir en un concurso con gente que no tenía cáncer. Y lo conseguí.
En enero de 2010, me dijeron que estaba limpio, que ya no tenía cáncer. Mi sueño es llevar a un grupo de pacientes de cáncer en fase de recuperación hasta el campamento base del Everest en Nepal. Hasta entonces, vivo cada día como si fuera el último. Miro los aspectos positivos que tiene la vida y afronto mejor los negativos. Las cosas pequeñas de la vida me producen mucho placer. Y disfruto de todos y cada uno de los momentos con mi mujer y mis hijos.
Barbel Ollech es viuda, tiene 67 años y vive en Essen, Alemania. Tiene un hijo adulto.
Fui fumadora empedernida durante muchos años. También tuve bronquitis crónica desde la infancia. Mi médico se dio cuenta de que era una buena candidata para probar un nuevo sistema de exploración de los pulmones, un TAC con baja dosis de radiación, en vez de la radiografía tradicional. En 2009, me mandó hacer un escáner basal y me detectaron una pequeña lesión en el lóbulo superior del pulmón izquierdo. El doctor dijo que, en ese momento, no hacía falta hacer un seguimiento.
Fui fumadora empedernida durante muchos años. También tuve bronquitis crónica desde la infancia. Mi médico se dio cuenta de que era una buena candidata para probar un nuevo sistema de exploración de los pulmones, un TAC con baja dosis de radiación, en vez de la radiografía tradicional. En 2009, me mandó hacer un escáner basal y me detectaron una pequeña lesión en el lóbulo superior del pulmón izquierdo. El doctor dijo que, en ese momento, no hacía falta hacer un seguimiento.
Más tarde, en julio de 2011, me hicieron un TAC de la tiroides y pedí que me hicieran un nuevo TAC de los pulmones. Mi prima de 52 años, que era como mi hermana pequeña, había muerto de cáncer de pulmón nueve meses antes y yo estaba asustada.
En el segundo TAC, se vió que la lesión había aumentado de una forma que indicaba una alta probabilidad de que fuera cáncer. En una semana, me operaron y me quitaron el tumor. Según el médico, las posibilidades de que sobreviviera cinco años eran del 90% porque el tumor había sido detectado en una fase temprana.
Tuve mucha suerte. Dejé de fumar después de la operación. Ahora disfruto del hecho de estar viva, paso el tiempo con mi hijo y quizás algún día Ha pasaré incluso con mis nietos!
Anders Hedin, de 63años, es redactor publicitario y vive a las afueras de Estocolmo, Suecia Ha escrito su autobiografía, "Supervivencia", sobre su lucha contra el cáncer. Tiene dos hijos adultos.
Me produjo un shock enterarme en 2004 de que se me había reproducido el cáncer. Once años antes, me habían quitado un melanoma en la piel. Ahora, me habían encontrado un melanoma en el intestino delgado y no mucho después me detectaron un tumor en el cerebro. Después de que me operaran de ambos cánceres, se suponía que me quedaba aproximadamente un año de vida. Tenía miedo, por decido de alguna manera. No podía soportar el hecho de no ver crecer a mis hijos.
Me produjo un shock enterarme en 2004 de que se me había reproducido el cáncer. Once años antes, me habían quitado un melanoma en la piel. Ahora, me habían encontrado un melanoma en el intestino delgado y no mucho después me detectaron un tumor en el cerebro. Después de que me operaran de ambos cánceres, se suponía que me quedaba aproximadamente un año de vida. Tenía miedo, por decido de alguna manera. No podía soportar el hecho de no ver crecer a mis hijos.
Pero después, me dieron la oportunidad única de participar en un pequeño estudio piloto para probar un nuevo medicamento. Si funcionaba, viviría ... Los médicos extrajeron linfocitos, los glóbulos blancos que luchan contra mis células tumorales, del tumor que me habían extirpado en el cerebro. Después, cultivaron millones de linfocitos en el laboratorio y me los volvieron a introducir en el cuerpo mediante una transfusión. Entre 2004 y 2009, me realizaron 11 tratamientos de este tipo para estimular el sistema inmunológico.
Puedo estar en lo cierto o equivocarme, pero actualmente me siento como si me hubieran inmunizado, más o menos, contra el cáncer, aparte del cerebral, ya que no se ha reproducido ni se ha metastatizado en otros órganos. La micro metástasis que me detectaron en el cerebro fue tratada con éxito mediante varias cirugías con garnma knife. Asi que contra todo pronóstico, y gracias a Dios, sigo vivo. Actualmente solo hago las cosas que me gusta hacer; intento evitar las cosas que me disgustan. Tengo un nuevo proyecto de libro y hace unos meses ayudé a poner en marcha una asociación para pacientes con melanomas, en Suecia.
Monica Bunaciu Curt es rumana, tiene 37 años, está casada y vive en Francia. Es la Presidenta de la Asociación Rumana de Lucha contra la Leucemia.
En 1994, tenía muchos sueños por cumplir. Tenía 20 años y estudiaba para convertirme en economista. Pero me sentía cansada ... y entonces llegó lo peor. Un día, en diciembre, me entró pleuresía y me ingresaron en el hospital. Nadie me dijo qué pasaba, la verdad. Entonces, un día cogí mi historial médico y lo vi. Tenía leucemia linfoblástica aguda. Me entró miedo. Iba a morir.
En 1994, tenía muchos sueños por cumplir. Tenía 20 años y estudiaba para convertirme en economista. Pero me sentía cansada ... y entonces llegó lo peor. Un día, en diciembre, me entró pleuresía y me ingresaron en el hospital. Nadie me dijo qué pasaba, la verdad. Entonces, un día cogí mi historial médico y lo vi. Tenía leucemia linfoblástica aguda. Me entró miedo. Iba a morir.
Tras las primeras fases del tratamiento, sufrí dos recaídas. Los tratamientos médicos en Rumanía no avanzaban, así que en enero de 2006, me fui con mi familia a Alemania. Me dijeron que no tenía esperanza. Desesperado, mi padre llamó a una famosa clínica de Italia. Me dieron una quimioterapia especial e irradiación total. Dos meses después. me hicieron un trasplante de médula ósea. Pensé que quizás sobreviviría.
Pero durante los siguientes cinco meses, estuve aislada, con dolor, incapaz de beber o comer durante semanas. Entonces, a finales de abril de 1996, entré en coma. Pero recuerdo, no sé cómo, que sentía que mi vida era importante y me sentí querida. Me desperté tres días después. Eso pasó hace 17 años.
Mi vida cambió completamente. No podría tener niños yeso me entristecía pero, de repente, me di cuenta de que hay una calidad de vida diferente como superviviente del cáncer. Para mi, es importante ayudar a otros pacientes a sobrellevar la enfermedad. Así conocí a mi marido. Todavía hoy sigo viva gracias a la gente que me ayudó. No importa lo que dijeran los médicos, tenía que luchar hasta el final. El regalo más preciado que recibimos de esta lucha es el amor.
Claude-Alain Planchon, de 62 años, es médico y ejerce en París, Francia. Está casado y tiene una hija adulta.
Acababa de celebrar mi 39 cumpleaños, el 9 de abril de 1988, con mi hija Justine que tenía 8 años por entonces, cuando noté un dolor agudo en el costado izquierdo. Tenía miedo de qué podía ser.
Acababa de celebrar mi 39 cumpleaños, el 9 de abril de 1988, con mi hija Justine que tenía 8 años por entonces, cuando noté un dolor agudo en el costado izquierdo. Tenía miedo de qué podía ser.
A principios de mayo, los médicos pusieron nombre a mi dolor: cáncer de bazo (con un alto grado de linfoma no Hodgkin). El médico me dijo que me quedaba, como mucho, un año de vida. Fue devastador. Empecé a llorar y no paré en dos horas. Tenía mucho miedo. Pero después, durante los días siguientes, intenté reponer me. Decidí que tenía que tener esperanza, poner todo de mi parte. Me operaría y me sometería a quimioterapia; Tenía que pensar en el futuro de Justine. Aprendí a aceptar el amor y la ayuda de la familia y los amigos. Decidí vivir tan plena e intensamente como fuera posible.
Después de mi última quimioterapia cuatro meses después, estaba agotado, física y mentalmente. Mi hermano me llevó a Sicilia. Me hizo andar, nadar, disfrutar del sol. Inyectó vida en mis venas. Me dio esperanza.
Pasaron dos años ... y seguía vivo. Me casé con mi novia, Juliet. Con su amor, me ayudó a continuar luchando contra el cáncer. Entonces no sabía que viviríamos juntos más de 20 años.
Creo que fue cinco años después, cuando me di cuenta de que estaba sobreviviendo, que era un superviviente. Los doctores no sabían el motivo. Pero acepté lo que me había tocado y empecé a pensar seriamente en que podía hacer para que los años que me quedaban (fueran los que fueran) resultaran fructíferos y útiles.
Quería compartir mi historia con otros enfermos y darles ánimos y esperanza. Me convertí en el Presidente de la sede francesa de Vital Options International, una organización de información sobre el cáncer.
La vida es diferente después del cáncer. Me he desecho de preocupaciones inútiles y me he concentrado en lo verdaderamente importante: mis amigos y mi familia. Cuando hablo con enfermos de cáncer, les aconsejo que acepten el amor y la amistad y que se mimen y se den caprichos. He descubierto mi vocación como escritor, como poeta. ¡Acabo de publicar mi cuarto libro!
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