La auténtica BETTY
Con autenticidad y confianza en sí misma, América Ferrera, la protagonista de Betty la Fea, se propuso convertirse en una estrella de cine
By Gabriel de Lerma
América Ferrera, hija de hondureños, ha pasado en poco menos de seis años del anonimato más absoluto a convertirse en uno de los rostros más conocidos de la televisión. América es una de las protagonistas de Uno para todas, la segunda parte de la película de 2005 que la dio a conocer poco antes de que se convirtiera de una vez y para siempre en Betty Suárez. La serie Betty la Fea, producida por Salma Hayek, es un éxito en Estados Unidos y en España se estrenó el pasado verano.
Dotada de una sensibilidad especial que la ayuda a la hora de elegir proyectos, América también tuvo un pequeño papel en La misma luna, una coproducción mexicano-estadounidense protagonizada por Kate del Castillo que este año superó todos los récords de taquilla en Estados Unidos para una película en español.
Nacida hace 24 años y criada por su madre divorciada en el Valle de San Fernando, en Los Ángeles, América es la menor de seis hermanos. A los ocho años comenzó a actuar en teatros locales y 10 años después sorprendió al mundo con su extraordinario trabajo en Las mujeres de verdad tienen curvas, de la colombiana Patricia Cardoso, por el que ganó un premio especial del jurado en el Festival de Sundance. Y aunque le llevó algún tiempo convertir ese buen debut en una sólida carrera, tres años después Ferrera estrenaba el mismo día dos largometrajes, Uno para todas y Los amos de Dogtown. Ese mismo año terminó una tercera película, How the Garcia Girls Spent Their Summer, que se estrenó recientemente en Estados Unidos, en parte gracias a la enorme popularidad alcanzada con la serie de Betty la Fea.
América, novia del director de cortometrajes Ryan Williams desde hace mucho tiempo, por ahora no tiene planes de boda. Tampoco le urge terminar su carrera universitaria de relaciones internacionales en la Universidad del Sur de California, donde sólo le queda un semestre. Pero se dispone a mudarse a Nueva York, donde a partir de la próxima temporada se grabará Betty la Fea. En cuanto a su carrera cinematográfica, pone la voz a un personaje en el filme de dibujos animados Cómo entrenar a tu dragón, que se estrenará el próximo año y está a la espera del rodaje de An Invisible Sign of My Own, el debut en la ficción de la cubana Marilyn Agrelo. En esta entrevista exclusiva, nos cuenta el secreto de su éxito.
P: Protagonizas una serie de televisión, haces películas, estudias, tienes novio y hasta has participado en política. ¿Cómo te las arreglas para hacer tantas cosas al mismo tiempo?
R: Trabajo mucho, pero me encanta lo que hago y siento que buena parte de mi energía para seguir adelante viene de la pasión que siento por mi trabajo. Muchas veces lo único que quiero hacer es ver televisión. Pero luego recuerdo que éste es un momento muy especial en mi vida y ¿quién sabe durante cuánto tiempo voy a tener estas oportunidades?
P: ¿Por qué decidiste que tenías que volver a interpretar a Carmen en la segunda parte de Uno para todas?
R: La primera película me interesó, porque vi a estas chicas tratando temas que el cine generalmente no relaciona con chicas de esa edad. Por lo general las ves preocupadas por quién las va a llevar al baile de promoción o con quién se sientan a la hora del almuerzo. Creo que el cine tiende a representar a las mujeres jóvenes, e incluso a todos los jóvenes, con una vida emocional muy superficial. Por eso, lo que me encantó del personaje es que no sólo trataba cuestiones superficiales, sino con cosas reales como su identidad étnica, la relación con su padre y el significado de la familia. Esa parte del personaje me conmovió. Y quería saber qué había sido del personaje cuatro años después. En la segunda película, las chicas terminan su primer año universitario y vuelven a casa.
P: ¿Siempre has sido tan decidida como ahora? ¿Qué clase de niña eras?
R: Era muy ruidosa y gritona y llena de energía, apasionada y sensible. Tenía unos siete años cuando le anuncié a mi familia que quería ser actriz. Las películas siempre me hacían llorar mucho. Todo lo sentía con mucha intensidad
P: ¿Cómo fue crecer en una casa con otras cinco mujeres —tu madre y cuatro hermanas— y un hermano?
R: Estoy muy agradecida por la niñez que tuve. Mi madre me enseñó a creer en mí misma y que no había nada en el mundo que no pudiera lograr. Aunque suene a cliché, eso fue lo que me dio fortaleza para tener sueños muy ambiciosos. Tengo cinco hermanos maravillosos, y todos somos muy diferentes. Cada uno de nosotros tiene sus propios intereses y su propio camino.
P: ¿Consideras a tu madre una heroína? Todos tus hermanos han ido a la universidad, y ella os educó sola.
R: Una de las cosas verdaderamente maravillosas en las relaciones entre padres e hijos es que nunca dejan de evolucionar y, lógicamente, cuando eres pequeña y miras a tus padres piensas que son infalibles. Pero cuando creces te das cuenta de que son simplemente humanos. De alguna manera eso hace que lo que han hecho sea aún más asombroso. Creo que educar a niños no es nada fácil. No es que lo sepa por experiencia, pero, por lo que conozco, puedo decir que todos los padres son héroes para sus hijos.
P: Cuando te dieron el papel en Betty la Fea, ¿supiste que te había tocado la lotería antes de que se convirtiera en el éxito que es hoy?
R: La verdad es que no sabía si iba a ser un éxito o si iba a tener buena audiencia. Pero supe que era algo especial desde el momento en que Salma Hayek me contó que trataba de una muchacha muy inteligente y amable, que trabaja en una revista de moda, y que no se parece a nadie de los que trabajan allí. Algo en la forma en que Salma describió a este personaje y el mundo que la rodea me hizo darme cuenta de lo bonita que podía llegar a ser esta historia. Tuve la corazonada de que a la gente le iba a gustar.
P: ¿Dirías que parte de tu éxito se debe a que representas a la mujer auténtica y no a la imagen que nos ha vendido Hollywood durante años?
R: Bueno, eso es algo que sí se puede ver en mi carrera. Sé por experiencia propia que las mujeres jóvenes y mayores, los hombres, homosexuales y heterosexuales, viejos y jóvenes, todos están buscando que los representen de manera auténtica. Es cierto que nos gusta ver películas sobre superhéroes y mirar fotos de modelos y distraernos con mundos muy diferentes al nuestro, pero a la vez, cuando buscamos una conexión humana también queremos algo con lo que podamos identificarnos. Y yo creo que Betty y, ciertamente, Carmen, en Uno para todas representan de forma más honesta cómo somos la mayoría de la gente.
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