Cae la noche en Nueva York, y Eva Mendes se relaja en el bar del lujoso Soho Hotel de Nueva York. Se le nota agotada, y no es para menos. Ha estado ensayando todo el día con Keira Knightley, con quien rueda Last Night, el debut como director del guionista Massy Tadjedin. Con esta película se realiza el último sueño de esta hija de cubanos, quien hace apenas unos meses hablaba con admiración de la actriz británica y su deseo de trabajar con ella. Los sueños de Eva se han ido haciendo realidad uno por uno: ha interpretado para la pantalla grande el papel que hiciera Joan Crawford en la nueva versión de The Women, donde compartió cartel con Meg Ryan y Annette Bening; ha trabajado en The Spirit bajo la dirección del legendario guionista de cómics Frank Miller, junto a Paz Vega y Scarlett Johansson, y también con otro director ilustre, el alemán Werner Herzog, en Bad Lieutenant: Port of New Orleans.
Además, Eva ha lanzado su propia línea de decoración para el hogar, Vida, y ha recorrido Europa promocionando lencería de Calvin Klein. Aunque por ahora no se desespera por ser la absoluta protagonista de una película, Mendes sabe que la oportunidad le llegará tarde o temprano. Al fin y al cabo, sueños no le faltan. Entre ellos: trabajar alguna vez con otro de sus directores preferidos: Pedro Almodóvar.
P: Has estado haciendo muy buenos papeles en el cine, pero todavía no te han dado la oportunidad de llevar tú sola la responsabilidad de una película.
R: No es así. Me han dado oportunidades apropiadas para este momento de mi carrera. Poco a poco, estoy demostrando que puedo actuar y que todos estos años estudiando teatro me han dado las herramientas para hacerlo. He tenido mucha suerte: acabo de terminar una película con Werner Herzog y aunque mi personaje en La noche es nuestra no estaba tan desarrollado, demostré que puedo hacer un papel dramático. Además, eso no es lo único que quiero hacer. Me interesaría hacer comedia, mi verdadera pasión.
P: ¿Estás preparada para estar en todas las escenas de una película?
R: Claro, pero no creo que alguien pueda empezar esta carrera siendo protagonista. Toda esta práctica ha sido maravillosa para mí. No tengo ninguna prisa por llegar a ningún lado. Pienso que estoy exactamente donde debo estar.
P: ¿Qué es lo que diferencia a Frank Miller, que viene del mundo del cómic, de todos los otros directores con los que has trabajado?
R: Simplemente él se preocupa mu-cho por los personajes, en desarrollarlos y en ubicarlos en el contexto de la película. Es interesante, porque cuando ves el avance de The Spirit, piensas que es una película para hombres, pero hay personajes femeninos muy bien desarrollados. Miller es el director con el que he trabajado que más presta atención a los personajes femeninos. Si te fijas en lo que hacemos Scarlett Johansson, Jamie King, Paz Vega o yo, te das cuenta de que no sólo se trata de aparecer sexy, sino de tener el control de la situación.
P: Tu personaje es una chica muy dura, ¿no?
R: Sí, pero como Will Eisner lo escribió allá por 1940, ella es una dama, por encima de todas las cosas. Siempre está vestida de forma impecable. Hay una parte en la película que a mí me encanta: te enteras de que cuando era niña vio una limusina pasar a su lado y de la ventanilla salía una mano femenina con un inmenso brazalete de diamantes. Sand Saref, a los 13 años, piensa: “Dios mío, yo quiero algo así”. Y cuando crece, se da cuenta de que, como no tiene educación, la única forma de conseguirlo es robar, y se convierte en ladrona de joyas…
P: ¿Hubo algo que te fascinara por igual cuando tenías 13 años?
R: No me gustan las joyas. Pero siempre vi a mi madre luchar para poder pagar las cuentas y para llegar a fin de mes. Le prometí que cuando creciera le iba a comprar una casa y le iba a pagar las cuentas. Siempre supe, desde que era pequeña, que iba a poder hacerlo.
P: El hecho de que hayas tenido que pasar por situaciones tan duras como las que me cuentas, ¿hace que el éxito tenga otro sabor?
R: Aprecio todo lo que me está pasando, como que me traigan la comida a la habitación en un hotel bonito, de verdad. Nada pasa desapercibido.
P: ¿Qué piensa tu madre?
R: Le encanta, pero a veces es un poco doloroso para ella por todo lo que la gente dice de mí, sobre todo en esta época de Internet. Lo que más le duele a mi familia son las mentiras, y entiendo, porque a mí también me duele. Antes escuchaban los rumores y me llamaban preocupados. Pero ahora están más acostumbrados. Lo mismo pasa cuando surge un rumor que me vincula con un compañero de reparto. Cuando rodaba La noche es nuestra decían que estaba saliendo con Joaquín Phoenix. Eso es particularmente doloroso para mi madre porque conoce a mi novio y él es como de la familia. Le duele como madre. Y eso me hace sentir muy mal.
P: Hablando de rumores, ¿qué hay de cierto en lo que dicen que en enero fuiste ingresada en una clínica de rehabilitación?
R: Es una de tantas historias que circulan sobre mí. No tengo ganas de confirmarla ni negarla. Dicen que tal vez fui mientras preparaba un papel para Reina del sur [adaptación cinematográfica del libro de Arturo Pérez-Reverte]. Y mi respuesta es: que cada uno saque sus propias conclusiones. Creo que la gente no tiene derecho a saber ciertas cosas.
P: ¿No te preocuparías si nadie hablara de ti?
R: Si lo único que quisiera es ser un personaje famoso, nada de esto me preocuparía. Pero yo no quiero ser sólo eso. Soy actriz. Si quisiera que la gente hablara todo el tiempo de mí, me pondría ropa más atrevida. Saldría con alguien famoso. Me tomaría un minuto. Es muy, muy fácil si lo que quieres es llamar la atención…
P: En muchas de tus películas eres el símbolo sexual o la mujer fatal. ¿Te aburre ese papel?
R: No, porque son personajes diferentes. Además, tengo 33 años. Tengo tiempo para hacer otros papeles e interpretar a la chica normal y corriente. Sé que me van a llegar otro tipo de papeles. No siempre voy a estar así, ni tener este cuerpo para siempre. Ahora estoy en mi mejor edad, me siento fuerte y todavía soy joven. Quiero aprovechar esto durante un tiempo y luego intentaré hacer algo diferente. Es un proceso natural.
He escuchado a muchas actrices que dicen que quieren que las tomen en serio. Pero yo misma no me tomo demasiado en serio. ¿Por qué querría que los demás lo hicieran? Lo que quiero es que sepan que soy una actriz dedicada a su profesión, y que puedo hacer muchas cosas diferentes porque me he preparado para hacerlo.
P: ¿Crees que alguien lo duda?
R: Sí. Mucha gente piensa que he tenido mucha suerte. Y es cierto, pero también me he preparado y sigo recibiendo clases de interpretación. Reconozco que para mí fue muy fácil entrar a este campo. Conocí a un mánager y así fue como empecé. Lo difícil fue conseguir trabajo y man-tenerme en la profesión, luchar y conseguir oportunidades. Todavía sigue siendo difícil.
P: ¿De verdad?
R: La lucha es diferente, pero sigue existiendo. El público me comenzó a reconocer con Training Day, pero nadie me ofrecía buenos papeles. Todo era una lucha. Muchas veces volvía a mi casa pensando que era imposible, que no iba a lograrlo nunca. Hubo un momento en que hasta pensé en dedicarme a otra cosa, como el diseño, porque ésa es una de mis pasiones; y también me encanta el arte y pensé en trabajar con cuadros, tal vez en un museo. Intentaba tener un plan B, pero la verdad es que estaba trabajando muy duro tratando de triunfar como actriz. Me presentaba a audiciones para todo lo que hubiera. A veces iba a cinco o seis audiciones por día, y no faltaba una sola noche a mis clases de teatro. Fue mucho, mucho trabajo.
P: ¿Y eres tú la diseñadora de la nueva línea Vida?
R: Mi novio, George Augusto, y yo. En realidad se llama Jorge y su apellido es Augusto. Es peruano.
P: ¿Cómo empezó tu interés en el diseño y la decoración?
R: Creo que todo empezó cuando era niña. No teníamos mucho dinero, pero lograba ingeniármelas para adornar la casa con lo poco que había, porque nuestros muebles nunca combinaban unos con otros. Si teníamos un sofá, era porque nos lo habían regalado. Tuve mi propio cuarto por primera vez a los 17 años. Antes compartía el mismo cuarto con mi madre, pero cuando mi hermana mayor dejó de vivir en casa, me pasé a su habitación. Pinté las paredes de rojo y arreglé los muebles para que parecieran antigüedades. Conseguí unas luces de Navidad y las puse en la habitación. Y luego conseguí unas flores enormes, y puse unas aquí y otras allá. Cuando no estaba en casa, mi madre enseñaba mi habitación a las visitas. Siempre quise que las cosas estuvieran bonitas, aunque en realidad no tuviéramos para comprar cosas bonitas. Y quiero poder darle eso mismo a la gente que pasa por una situación parecida. Ésa es la pasión que me mueve.
P: ¿Cuál fue el impacto del divorcio de tus padres en tu vida?
R: La verdad es que no lo sé, porque es la única vida que conocí desde que tenía diez años. Pero, de todos modos, mi padre nos visitaba con frecuencia, y salía conmigo en Navidad y mi cumpleaños. Siempre estuvo muy cerca de mí. Mis padres nunca se pelearon delante de nosotras. No fue difícil.
P: ¿Es difícil ser un modelo para la comunidad latina?
R: Más allá de lo que la gente piense o de lo que parezca, yo estoy haciendo lo que a mí me hace feliz. Ése es, sin duda, el mejor ejemplo que puedo dar.
P: ¿Te gustaría ir a Cuba alguna vez?
R: Por supuesto, me encantaría. Pero voy a esperar hasta que sea el momento apropiado. Sé que llegará. Sería increíble que pudiera ir con mi madre.
P: ¿Por qué no te has casado?
R: Nunca he querido boda ni vestido blanco. Además, para la ley es como si estuviéramos casados después de siete años de relación, ¿no?