Pero la tendencia está cambiando.

PASADA la medianoche en Munich, Andrew Towers y su novia se disponen a dar fin a una agradable noche en la ciudad, cogiendo un taxi para que los lleve a su apartamento. La carrera por el corto trayecto asciende a 10€, que Andrew paga con un billete de 50€ y por el que recibe a cambio, dos billetes de veinte. “El taxista me preguntó si necesitaba recibo pero no le hice ni caso”.

A la mañana siguiente, Andrew va tranquilamente caminando hasta el quiosco de la esquina a comprar un par de paquetes de cigarrillos y paga con uno de los billetes de veinte que recibió del taxista la noche anterior. “La mujer del quiosco dijo inmediatamente que era falso”, recuerda. “Lo sostuvo a contraluz y se podía ver que los colores no eran los correctos. Inmediatamente después, llamó a la policía”.

Los agentes le piden a Andrew que les muestre todos los billetes que lleva en la cartera “que es cuando descubre que los otros 20€ del taxista son también falsos”. Andrew, de 50 años, que dirige un pequeño negocio de compraventa de DVD y CD de segunda mano en Munich, es conducido a la comisaría.

“Sigo pensando… está bien… soy la parte inocente en esto, pero un agente me dice que podría ser procesado por intentar pasar conscientemente un billete falso. Me sorprendió cuando dijo que me podían caer 12 meses de cárcel”.

Unos días después, Andrew recibe un carta oficial informándole de que puede evitar acudir a juicio si paga una multa de 2.700. “Me parecía bastante abusivo, así que decidí luchar por la causa”. Los organismos gubernamentales bávaros le proporcionan un abogado y tras una vista breve, le absuelven”. “Aprendí dos cosas con mi experiencia”, se ríe. “Nunca pagues un importe pequeño en un taxi con un billete de 50€ y pide siempre un recibo.”

Lo que le ocurrió a Andrew no es un incidente aislado. Conforme aumenta el número de usuarios del euro, más de 300 millones de personas lo usan todos los días y es la segunda moneda de cambio internacional después del dólar americano, aumenta también el abanico de víctimas de la falsificación.

Veamos el ejemplo de Steve Cripps, constructor, que descubrió nada más llegar a Austria para disfrutar de unas vacaciones de ski que todo su dinero de bolsillo, 2000€, era falso.

“La policía me detuvo durante diez horas, me tomaron las huellas dactilares y pidieron una muestra de mi ADN”, recuerda.

Otro caso es el del señor Kim, propietario de un pequeño bar en el distrito 20 de París. Descubría tantos billetes falsos en la caja que invirtió en una lámpara detectora ultravioleta. “Incluso la lámpara no llega a detectarlos todos”, afirma. “Esta misma mañana he ido al banco a pagar y me han rechazado dos billetes de 5€.

CUANDO SE PUSO en circulación el euro en enero de 2002, el Banco Central Europeo (BCE), responsable de dirigir la política monetaria de la Unión Europa, se jactó de que era la moneda más difícil de falsificar del mundo. Los nuevos billetes incorporaban un surtido de elementos de seguridad hechos con tecnología punta, desde tiras de papel de aluminio incrustadas, microimpresión y hologramas complejos hasta tinta que cambia de color y un pequeño dispositivo como una tarjeta de rasca y gana que ayuda a identificar los billetes falsos mediante el tacto.

Aunque el BCE había anticipado que los falsificadores no tardarían en poner a prueba la seguridad de los nuevos billetes mientras el público se acostumbraba a la nueva moneda, no hubo una falsificación inmediata a gran escala.

“Los primeros billetes falsos en aparecer no eran muy buenos”, afirma Michael Rauschenbach, jefe de la unidad de falsificación de moneda de la Europol, la agencia europea de cumplimiento de la ley con sede en La Haya. “A las bandas de crimen organizado les llevó algún tiempo conocer en profundidad el euro, pero una vez que lo consiguieron, la calidad aumentó rápido y también aumentó proporcionalmente nuestra carga de trabajo”.

Durante 2007, el número de billetes falsos recuperados se disparó en un 12 por ciento y al año siguiente volvió a aumentar en una cifra de dos dígitos y continúa aumentando. Los primeros seis meses del pasado año (2011) sin embargo, fueron testigos de un descenso hasta los 296.000 billetes falsos retirados de la circulación – la cifra más baja desde 2008 entre más de 13 mil millones de billetes de euros auténticos en circulación. A pesar de ello, el BCE aconseja al público que “sté alerta”.

En la abarrotada oficina de Rauschenbach donde el equipo de detección de alta tecnología ocupa casi todo el espacio de la mesa de despacho, despliega con destreza una selección de billetes falsos sobre la mesa, casi como el crupier de un casino. Blande un billete de 200€ al que llama “Princesa” y lo identifica como una de las mejores falsificaciones que ha encontrado. “Es un 80% perfecto, mucho mejor que la mayoría de los que vemos aquí”.

Rauschenbach, de 48 años, tiene todo el aspecto de oficial senior de la policía que en su día dirigió la división contra la falsificación de la Policía Criminal Federal Alemana. “Trabajé allí durante 15 años, cada vez más fascinado por el mundo de la falsificación de monedas. Como el eruo se distribuye prácticamente por todo el mundo, lo hace atractivo para los falsificadores”.

La Europol estima que alrededor del 70 por ciento de todas las falsificaciones provienen de un puñado de bandas localizadas en Italia y los Balcanes, con Bulgaria a la cabeza del grupo.

Los expertos de la agencia trabajan estrechamente con las fuerzas policiales nacionales. En mayo de 2010, una operación conjunta de la Europol con la policía búlgara dio como resultado la recuperación de más de medio millón de falsificaciones de máxima calidad en redadas a imprentas ilegales.

Los billetes más falsificados siempre han sido los más usados en las transacciones diarias: los billetes de 20 y 50€ suponen más del 80 por ciento de todos los billetes falsos recuperados.

Rauschenbach advierte a los ciudadanos cumplidores de la ley que estén muy pendientes en los lugares donde se concentra mucha gente y donde se intercambian grandes cantidades en billetes pequeños.

Y un experto del BCE añade que muchas transacciones que implican falsificaciones tienen lugar bajo una iluminación fluorescente en tiendas, bancos y restaurantes, “las peores condiciones para detectar el dinero falso”.

La mayoría de los euros falsos se hacen en impresoras caras y pesadas de litografías en Offset. Pero la creciente sofisticación de las fotocopiadoras digitales, que son más baratas, más pequeñas y más fáciles de transportar, preocupa a Gunter Seibold, especialista en falsificaciones de la Oficina Bávara de Investigaciones Públicas.

“Es una competición continua en la que cada parte trabaja como loca para ponerse un paso por delante de la otra”, observa. “En una Europa sin fronteras, puedes empaquetar una pequeña fortuna de billetes falsos en una mochila y montarte en un tren para descargar el fardo en algún otro lugar sin ni siquiera haber tenido que enseñar el pasaporte.”

TODAS LAS GRANDES BANDAS falsificadoras confían en los equipos de “muleros” para poner en circulación sus billetes. Un gráfico en la pared de la oficina de Rauschenbach, en la Europol, nos muestra las rutas que un equipo de distribución búlgaro tenía ordenado seguir a través de la Europa Occidental, con advertencias sobre zonas específicas, como el norte de Alemania, donde el riesgo de ser detenidos era mayor.

“Las operaciones así se organizan con precisión militar” afirma Rauschenbach, “y si algo sale mal, siempre se puede sacrificar a los muleros.”

No se puede calcular cuántos euros falsos están circulando por el mundo. Las estadísticas oficiales reflejan solo los billetes incautados en las redadas policiales o retirados de la circulación después de haber sido descubiertos.

A la búsqueda de un límite tecnológico, el BCE está trabajando en un proyecto ambicioso para incrustar un dispositivo de identificación por radio frecuencia en las fibras de todos los billetes de más de 20€.

Además de proporcionar un método efectivo para cortar de raíz los billetes falsos, este sistema permitiría a la Europol y a las policías nacionales, rastrear el movimiento del dinero sucio mediante el proceso de blanqueado. Pero el BCE se niega a hacer un comentario en detalle sobre los nuevos elementos de seguridad, y afirma: “No participamos en ningún tipo de especulación.”

Esas son las palabras de Michael Rauschenbach, que reconoce que “la gente tiene expectativas de que la Europol proteja la divisa de los falsificadores”. Las bandas de crimen organizado siempre intentan mejorar sus técnicas de falsificación y añade “Pero déjeme que le garantice que no nos vamos a sentar a ver cómo esta gente ataca el euro”.

 

7
¿Te ha gustado este artículo?Vota

Más popular en Edición actual

  1. El amor de su vida
  2. La vida después del cáncer
  3. Ayuda contra el hambre

Más Revista

Hacer un comentario

Nombre*
E-mail*
Comentario*

Favoritos de la semana

Recetas y Cocina

Parmesana de zanahorias

Alimentación saludable

Más de esto, menos de aquello

Consejos Prácticos

Filtros para café

Útil para tod@s

¿Perros o gatos?

El especialista responde

Condimentos para la chispa de la vida

Medicina Natural

Fumaria

Se busca: ¡Una buena historia!

Escríbanos y podrá ganar:

90€ por cada historia verídica e inédita que sea publicada en ¡Qué cosas!.
60€ Por lo que se publique en GajesNiños o Comedia Estudiantil.
30€ por cada texto publicado en Risas.

Envíenos