Aprende cómo acelerar este proceso de renovación.

Aunque en tu acta de nacimiento
ponga que tienes 53, 67 o incluso 80 años, biológicamente algunas partes de tu cuerpo en realidad son más jóvenes debido a su capacidad regeneradora. Diversas investigaciones —como la publicada en 2009 por el investigador noruego Per Brandtzaeg— comprueban que varias células del cuerpo se reemplazan todos los días.

¿Sabías que nuestro fémur se renueva tres veces al año, y que el epitelio del aparato digestivo sólo tiene dos semanas en promedio? ¿Sabías que los glóbulos rojos, que llevan oxígeno a todas las células del cuerpo, tienen una vida promedio de 120 días y que las células de la piel tienen una vida útil de menos de dos semanas?

Los seres humanos somos biopsicosociales (biológicos, psicológicos y sociales), por lo que nuestra vejez empieza realmente después de los 65 años en términos sociales, después de los 75 en términos biológicos, y en términos psicológicos nos podemos adaptar tanto al social como al biológico”, explica Eduardo Calixto González, jefe del Departamento de Neurobiología de la Dirección de Investigaciones en Neurociencias del Instituto Mexicano de Psiquiatría Ramón de la Fuente.

Si nuestros cuerpos se regeneran constantemente, esto significa que tenemos la oportunidad de mejorar nuestra salud. A pesar de que nuestras células se regeneran con menor rapidez al envejecer, nosotros podemos acelerar notablemente este proceso a través de una alimentación sana, bebiendo de dos a tres litros de agua al día, haciendo ejercicio, durmiendo lo suficiente y absteniéndonos de cosas que retrasan la regeneración (consumo de grasas saturadas, azúcar, cigarro, alcohol, estrés y disminución de antioxidantes en nuestro organismo).

Aprende a regenerar tu cuerpo
Tu cuerpo aplica varios métodos de regeneración. Actualmente, los expertos creen que podemos desempeñar un papel muy importante para determinar cuál de estos métodos usa nuestro organismo, los cuales están relacionados con el ejercicio físico y con el proceso aeróbico. Ten en cuenta que tu código genético se está ajustando a la vida moderna, ya que fue diseñado para ayudarnos a sobrevivir las condiciones que experimentamos hace miles de años. Es decir, si estás varios días inactivo, en una posición sentada o acostada, tu cuerpo dará por hecho que es invierno, época en la que procuramos resguardarnos del frío y mantener el calor. Como consecuencia, nuestros cuerpos entran en un “estado de espera”, con el fin de no quemar tantas calorías. Los huesos pierden densidad y los músculos se debilitan. Del mismo modo, realizar ejercicio todos los días envía el mensaje opuesto a nuestro código genético: necesitamos huesos, músculos y un sistema vascular más fuerte para aportar suficiente oxígeno y nutrientes a nuestro organismo.

El también especialista en neurofisiología y fisiología cerebral Calixto González explica que el ejercicio físico y mental ayuda a mantener nuestras funciones cerebrales cuando envejecemos. “Si ejercitamos el cerebro frecuentemente, podemos mantenerlo activo y proporcionalmente joven. Aunque seamos personas de 50 o 60 años, podemos tener capacidades como si tuviéramos 20 o 30”, indica. Esto se debe a que el cerebro es un órgano que funciona de acuerdo con su capacidad de estímulo y respuesta. Y si una persona de 60 años lleva a cabo este tipo de ejercicios, va a ser más beneficioso para los tres años siguientes de su vida, y más aún si lo hace desde una edad temprana. Por otro lado, la actividad aeróbica ligera mejora el rendimiento mental “en una relación de uno a diez: por 40 años son cuatro meses de ejercicio, por 60 años son seis meses; aunque en personas con problemas como la hipertensión o la diabetes, el tiempo puede ser de un año o más”, afirma.

La buena forma de nuestro cuerpo y mente están estrechamente relacionadas, como lo explica el científico Calixto González. El ejercicio físico estimula un incremento de oxigenación cerebral y la producción de sustancias químicas cerebrales, que a su vez fomentan el crecimiento de células y establecen nuevas redes neuronales. “En personas mayores de 50 años, el ejercicio físico les ayuda mucho a ser menos olvidadizas y a conservar la agudeza mental”, asegura.

También es esencial mantenerse alegre y activo socialmente. Las personas con una vida social activa tienen vidas más largas y saludables, incluso después de un infarto o de padecer cáncer.

Un cuerpo nuevo cada día
En el año 2009, la revistaScience publicó un artículo sobre la técnica que el equipo del investigador Jonas Frisén está utilizando en el Instituto Karolinska, en Estocolmo (Suecia), con el fin de determinar la antigüedad de varias células y tejidos.

Frisén y su equipo descubrieron que algunos tejidos corporales databan de un periodo anterior al nacimiento, mientras que otros tenían sólo un mes de antigüedad.

Miguel Arturo Márquez, biólogo molecular y jefe del Departamento Clínico en Genética del Centro Médico La Raza, en México, explica que “al someter el cuerpo humano en sus niveles atmosféricos al carbono 14, se detectó que las células de la corteza cerebral estaban prácticamente inmóviles desde la organogénesis del sistema nervioso central; todas eran antiguas”.

¿Cuáles son los tejidos más viejos del cuerpo? Según los especialistas, las células del cristalino, la corteza cerebral, las células embrionarias que persisten en todos los tejidos en mayor o menor grado y parte de las células musculares del corazón, son de las más antiguas. “Cada año se renueva un uno por ciento de las células musculares cardiacas, y si tenemos en cuenta que el 20 por ciento del peso del corazón son células, se puede considerar que parte del corazón es antiguo”, precisa el doctor Márquez Gutiérrez.

Por su parte, las células que sufren mucho daño o estrés, como las dérmicas, las de las paredes del estómago y las de los intestinos, se reemplazan con frecuencia. Las células del hígado, responsables de desintoxicar los alimentos, bebidas y medicamentos que ingerimos —como también lo hacen en menor proporción los riñones—, se reemplazan una vez al año de media. Hay otros tejidos, como el hueso del fémur, que cambia de dos a tres veces al año, dependiendo de la edad. “Aquí, el hueso se forma y se reabsorbe constantemente; en el periodo de tres meses podemos cambiar completamente el hueso para tener uno nuevo, porque las células van cambiando”, explica Calixto González.

Si tenemos en cuenta que la capacidad de regeneración que tienen algunos de nuestros epitelios —células de mayor desgas-te— es de tan sólo dos semanas, podemos decir que gran parte de nuestra vida permanecemos como adolescentes.

A finales de los noventa se pensaba que no existía ninguna forma de regeneración del corazón, y que el tejido muerto durante un infarto o por cualquier otra causa patológica no podía reponerse bajo ninguna circunstancia. Hoy en día, los investigadores estudian la posibilidad de encontrar un método para generar nuevo tejido muscular cardiaco y así desarrollar un corazón más fuerte para los supervivientes de infartos o fallos cardiacos. “Recientemente iniciamos un protocolo de investigación empleando células madre hematopoyéticas, obtenidas del propio paciente, para eva- luar su posible eficacia en el tratamiento de infartos antiguos de más de tres meses de evolución”, explica Felipe Alonso, investigador de la Sección de Biología Celular del Departamento de Fisiología del Instituto Mexicano de Cardiología “Ignacio Chávez”.

No obstante, la mejor noticia llegó en el año 2000, cuando unos científicos de Estados Unidos presentaron nuevos descubrimientos que confirman que unas partes del cerebro pueden desarrollar redes más fuertes y hasta nuevas neuronas. “Esta neurogénesis se da en el hipocampo, en el bulbo olfatorio e incluso en la corteza prefrontal de los humanos”, explicaCalixto González.

En resumen: la degeneración no necesariamente es irreversible, y tu organismo tiene una excelente capacidad regeneradora. Así que aprovecha estos beneficios que te ofrece tu cuerpo y adopta las siguientes cuatro estrategias para acelerar este proceso regenerativo del cuerpo.

Estrategia 1

Ejercicio físico. Una caminata diaria y hacer una o dos sesiones a la semana de ejercicios con pesas, de acuerdo con tu actividad cardiovascular, beneficiará los siguientes sistemas:

Músculos: Se recomienda que después de los 70 años realices una caminata de 15 a 20 minutos, y que ésta no modifique más del 20 por ciento de tu frecuencia cardiaca. En caso de hacer ejercicio con pesas, que éstas no rebasen los 12 kilogramos.

Cerebro: El ejercicio físico libera factor neurotrófico derivado del cerebro, una sustancia que estimula nuestras células nerviosas. Ten en cuenta que nuestro estado físico ayuda mucho a nuestro estado intelectual, y los beneficios se notan sobre todo en tu memoria inmediata. Para ejercicios mentales, puedes hacer sumas o multiplicaciones de cuatro dígitos en tu mente.

Corazón: Un estilo de vida basado en el consumo de grasas y muchas calorías, así como la falta de ejercicio físico, dan como resultado arterias endurecidas y taponadas que parecen 40 años más viejas de lo que en realidad son. Al envejecer, nuestros corazones se contraen y bombean la sangre con menor eficacia. El ejercicio ayuda al músculo cardiaco a contraerse con mayor potencia, mantiene flexibles las arterias y retrasa el de-sarrollo de la arteriosclerosis. “Las enfermedades cardiovasculares son una de las primeras causas de muerte”, precisa Jorge Alejandro Ramírez, director del Proyecto de Prevención de Enfermedades Crónicas, Perspectiva y Acción Comunitaria, de la Fundación Interamericana del Corazón de México.

Huesos: Aunque tu esqueleto se hará más ligero con los años, el ejercicio ayuda a la calcificación y estimula el crecimiento de los huesos y la densidad ósea. Si no haces ejercicio, tu densidad ósea se reducirá dos por ciento cada año, lo que aumenta la probabilidad de sufrir fracturas.

Estrategia 2

Duerme bien, elimina el estrés y enriquece tu vida social. Al dormir liberamos la hormona del crecimiento, y aunque cuando somos adultos ya no crecemos porque osificamos los huesos, esta hormona nos sirve para cicatrizar y seguir intercambiando los epitelios. Por eso, trata de no espaciar mucho tus horas de sueño.

Nuestros cerebros están diseñados para vivir en grupos desde la época prehistórica, y estamos adaptados para procesar nuestro estrés. Cuando tenemos un problema, siempre buscamos comentarlo con otra persona, y ese simple hecho atenúa nuestra angustia. Pero cuando tenemos una situación demandante de atención de más de 20 minutos, nuestro cuerpo libera unas hormonas que nos predisponen a garantizar estrés. Éste, mal enfocado, genera angustia, lo cual a la larga nos lleva a la depresión. Por eso, cuando tengas un problema, trata de adaptarlo y relajarte. La gran importancia de la reducción del estrés y de llevar una vida social activa se ilustra en los siguientes ejemplos:

Los supervivientes de un infarto reducen al doble la probabilidad de que les dé un segundo infarto si los cuidan miembros de su familia, en comparación con quienes viven solos.

Las mujeres con familias numerosas y muchos amigos, tienen una mayor probabilidad de sobrevivir a los problemas cardiacos y al cáncer. “Algunos cánceres, como el de mama, están muy relacionado con el aspecto de la soledad”, explica el neurólogo Eduardo Calixto González, de la Secretaría de Salud mexicana.

Los pacientes cardiacos pueden reducir notablemente el riesgo de padecer un infarto si disminuyen sus niveles de estrés.

Estrategia 3

Asegúrate de que la ingesta sea la correcta. El cuerpo humano no se puede regenerar adecuadamente si comes alimentos poco saludables: azúcares refinados, pan blanco, ácidos grasos trans, embutidos y productos muy procesados. Para poder recuperarse necesita muchos antioxidantes (frutas y verduras verdes), proteínas (después de los 40 años se recomienda comer primero pescado y pollo, y sólo una vez por semana carne roja), vitamina B (frutos secos y rojos: moras, fresas) y tres litros de agua al día; si le proporcionas esto a tu cuerpo, no sólo te lo va a agradecer tu cerebro, sino también tu corazón y tus músculos. Mira este ejemplo:

Cada ración diaria de verduras reduce un cuatro por ciento (como mínimo) el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, y reduce entre el tres y el cinco por ciento el riesgo de sufrir ataques de apoplejía y enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson.

Comer cinco raciones de frutas y verduras al día reduce hasta el 39 por ciento el riesgo de padecer diabetes.

Comer una manzana adicional al día reduce el 10 por ciento el riesgo de una muerte prematura.

Si mantenemos adecuadamente nuestra ingesta de proteínas (cuatro gramos diarios por cada kilogramo de peso) y bebemos en promedio tres litros de agua al día, también veremos beneficios a nivel fisiológico. Debemos tener en cuenta que más de la mitad de nuestro peso corporal (el 60 por ciento) es agua. La necesitamos para mantenernos vivos y en perfectas condiciones de salud, porque el agua nos ayuda a liberarnos de toxinas, hidratar nuestras neuronas, el corazón, la piel y el cutis.

Estrategia 4

Elimina los hábitos que retrasan la regeneración celular. Fumar, incluyendo de forma pasiva, y consumir alcohol en exceso evitan que tu cuerpo se recupere; sin embargo, tan pronto los dejas tu cuerpo se empieza a restablecer. Por ejemplo:

Personas de 40 años en adelante que fuman una cajetilla de tabaco de media al día, en 24 horas la cantidad de radicales libres (agentes que lesionan su epitelio) disminuye casi a la mitad, y mientras más crónica sea esta adicción, más rápidamente depura el organismo las sustancias tóxicas.

Beber en exceso puede ocasionar en el cerebro el Síndrome de Wernicke-Korsakoff, una alteración en el metabolismo de la vitamina B que produce nerviosismo, irritabilidad y deriva en crisis convulsivas; pero con dos años (como mínimo) sin alcohol, llevar una dieta rica en verduras verdes como el brócoli y consumir vitamina B del complejo 1, 6 y 12, los efectos del alcohol se pueden revertir.

30
¿Te ha gustado este artículo?Vota

Más popular en Edición actual

  1. ¿A punto de Explotar?
  2. La enfermedad que nos roba la identidad
  3. La vida... según Reader's Digest

Más Revista

2 Comentarios

josefina on 08 Julio 2010 ,14:36

Me ha gustado mucho he aprendido mucho de lo que se ha comentado aqui gracias por poner estas lineas tan interesantes y todo por nuestra salud, estoy muy agradecida y tratare de hacer caso a todo lo que aqui arriba se dice, un saludo chepina.

luisa veronica on 01 Julio 2010 ,18:02

como puedo vivir con unas personas demaciado hosiles le agradecere su informacion

Hacer un comentario

Nombre*
E-mail*
Comentario*

Favoritos de la semana

Recetas y Cocina

Calabacines rellenos al gratín

Alimentación saludable

Otros nombres del azúcar

Consejos Prácticos

Manzanas

Útil para tod@s

Cómo enseñar a los niños a cuidar su entorno

El especialista responde

40 maneras de mejorar tu salud en cinco minutos

Medicina Natural

Ajenjo

Se busca: ¡Una buena historia!

Escríbanos y podrá ganar:

90€ por cada historia verídica e inédita que sea publicada en ¡Qué cosas!.
60€ Por lo que se publique en GajesNiños o Comedia Estudiantil.
30€ por cada texto publicado en Risas.

Envíenos