Averigua aquí la razón y cómo puedes proteger la salud de toda tu familia.

Existen 200 cepas conocidas del virus que causa el resfriado común (entre tipos y subtipos), además de un gran número de virus de la gripe. A medida que mutan estos virus o surgen nuevas cepas, nuestro sistema inmunitario tiene que aprender a combatir cada nuevo agresor. Por eso los niños contraen tantos resfriados al año: su sistema inmunitario no está tan desarrollado como el de los adultos. Otro aspecto es que no sabemos cómo se va a comportar un virus en cada persona, “porque los virus tienden a hacer mutaciones, y esto no permite tener una inmunidad para toda la vida”, explica la doctora Natividad Hernández Laynes, jefa del Departamento Clínico y coordinadora de Educación e Investigación en Salud del Instituto Mexicano de la Seguridad Social.

Los factores de estilo de vida también desempeñan un papel en cómo manejamos los resfriados. Los niños están expuestos a una alta carga viral en las guarderías y en los colegios, además de que su sistema inmunitario no está tan desarrollado como el de los adultos; los adolescentes quizá tengan menos inmunidad debido a su estilo de vida con estrés, o porque empiezan a experimentar con el tabaco; y los ancianos son vulnerables porque su sistema inmunitario ya no es tan adecuado como cuando eran jóvenes. Sin embargo, “la vacuna que resiste todas las mutaciones es la limpieza individual, tanto en casa como en el trabajo”, comenta el inmunólogo Gustavo Acosta Altamirano, director de una clínica de inmunodiagnóstico.

No obstante, importa mucho lo bien que se encuentre preparado un organismo para defenderse del ataque del virus. “Si una persona tiene buenas defensas, aunque esté en contacto directo con el microbio, no va a enfermar; pero en el momento en que disminuyen sus defensas, enferma”, señala la doctora Hernández Laynes.

Por eso, a continuación te contamos todo lo que necesitas saber para cuidar de tu familia apropiadamente:

NIÑOS PEQUEÑOS 

Cuando se trata de microbios, los niños pequeños son los mejores transmisores. No sólo son susceptibles a un mayor número de virus porque su sistema inmunitario no ha madurado, sino que tampoco son buenos para

lavarse las manos o manejar la mucosidad. Y, con frecuencia, están en estrecho contacto con otros niños enfermos en la guardería o en el colegio. “Los niños pequeños pueden llegar a tener hasta 10 resfriados en un año, y éstos van disminuyendo conforme el niño crece; en el segundo año de vida suelen ser menos”, explica la doctora Alejandra Ramírez Venegas, jefa del Servicio de Enfermedades Pulmonares Obstructivas Crónicas del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias de México.

  • CONCÉNTRATE EN LA HIGIENE. Lava los juguetes regularmente con agua y jabón, preferentemente líquido; ayuda a tu hijo a lavarse las manos y a limpiarse las mucosidades de manera apropiada.
  • ENSÉÑALE a tu niño a evitar compartir tazas, cubiertos, vasos y botellas de bebidas, especialmente en la guardería.
  • ASEGÚRATE de que duerma bastante y se alimente adecuadamente. Las vitaminas A, C, D y E, junto con los ácidos grasos esenciales de los aceites de pescado, son muy importantes para mantener un sistema inmunitario saludable. Así que ten en cuenta aumentar el consumo de los alimentos que contengan estos nutrientes, como zanahorias, espinacas, pescado, aguacate, aceite de oliva y frutos secos, entre otros.
  • DEJA a tu hijo en casa si se encuentra enfermo.

 

BEBÉS

Aunque, en 2009 la tasa de hospitalización más alta por gripe fue en los adultos jóvenes de entre 20 y 30 años, uno de los grupos con mayor vulnerabilidad son los niños menores de dos años, porque tienen un sistema inmunitario nuevo y no han sido capaces de desarrollar las defensas adecuadas.

“Cuanto más pequeño sea el niño y más expuesto esté a las guarderías, la contaminación y las aglomeraciones de otros niños, mucho mayor es la incidencia. Según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud en ciudades con alta incidencia de población y urbanización, los niños de dos a 12 meses pueden presentar estos cuadros de resfriado de 10 a 12 veces al año”, explica el doctor Alfredo Morayta Ramírez, miembro de la Sociedad Mexicana de Infectología Pediátrica.

  • VACÚNALOS a partir de los seis meses.
  • MANTÉN a los bebés alejados de los enfermos, incluidos sus hermanos. Es importante mantener una proximidad menor a 1,5 metros de una persona con síntomas respiratorios.
  • LÁVATE las manos con agua y jabón.
  • ESTERILIZA todo en agua hirviendo durante al menos cinco minutos.
  • DAR EL PECHO AL BEBÉ proporciona la mejor protección, ya que transmite anticuerpos de la madre al pequeño y es mucho mejor alimento que los preparados.

 

NIÑOS MAYORES

Los niños en edad escolar pueden padecer entre seis y ocho resfriados al año. Si los padres trabajan, eso podría complicar la recuperación y contagiar el virus al resto del grupo.

También existe la posibilidad de que los padres recurran al botiquín casero rápidamente.

Los especialistas indican que hay algunos medicamentos de venta libre que pueden ayudar a las personas con síntomas leves, pero, desafortunadamente, la automedicación puede causar más problemas. “Un ejemplo son los vasoconstrictores nasales. La gente que siente la nariz congestionada aplica estas gotas que les brindan un alivio momentáneo, pero si las usan durante varios días producen un efecto llamado ‘de rebote’, y congestionan más las vías respiratorias. Sin embargo, el paciente no se fija en eso; lo que percibe es un alivio inmediato, y no cree que la congestión posterior se deba a un efecto paradójico del medicamento”, señala el doctor Martín Becerril, jefe del Servicio de Alergología del Centro Médico La Raza, en México.

Además, el consumo de medicamentos sin un diagnóstico previo puede desencadenar reacciones alérgicas, gastritis, infecciones crónicas, complicaciones cardiovasculares, intoxicación, sobredosis, dependencia química, convulsiones e irritabilidad. Por lo tanto, es muy importante que antes de tomar un medicamento consultes al médico.

  • TEN CUIDADO de no administrar excesivamente antihistamínicos, supresores de la tos, expectorantes y descongestionantes a los niños.
  • UTILIZA SOLUCIONES SALINAS bajo prescripción médica para limpiar la nariz congestionada. La miel de abeja es buena para calmar el dolor de la garganta irritada.
  • SUMINISTRA muchos líquidos (entre seis y ocho vasos al día) y mantén una buena alimentación, rica en vitamina C.
  • PREGUNTA al médico respecto a la mejor sustancia para reducir la fiebre. No uses ibuprofeno o aspirina en los niños, ya que puede causar complicaciones en el hígado.
  • CONSULTA al médico si tu hijo tiene respiración sibilante o señales de infección bacteriana en oídos, senos paranasales, garganta o pecho.

 

ADOLESCENTES

Ser adolescente es estresante. Los virus a menudo se propagan entre los jóvenes debido a los hábitos que empiezan a adquirir, y porque comienzan a experimentar con el tabaco y los besos.

“A esta edad suelen tener su primer contacto con el tabaco, que también es un factor de riesgo muy importante para las enfermedades respiratorias. Modas como las perforaciones y los tatuajes disminuyen las defensas, pues se trata de pequeñas cirugías que atacan al organismo”, explica la doctora Natividad Hernández.

  • ENFATIZA LA IMPORTANCIA de dormir bien. Los estudios indican que la fatiga disminuye la respuesta inflamatoria y puede hacer más persistentes las infecciones respiratorias. Las personas que en promedio duermen menos de seis horas tienen mayor probabilidad de pillar un resfriado que las que duermen siete u ocho horas.
  • DALES CINC. Las verduras son uno de los pocos alimentos que contienen cinc, pero a muchos adolescentes no les gustan, y lo más probable es que tengan niveles bajos de este mineral, esencial para el sistema inmunitario y la regulación hormonal. Si tus hijos no consumen suficientes verduras, puedes ayudarlos con un complemen-to, pero lo ideal es que coman espinacas, acelgas y berros.
  • ACONSÉJALES que sólo besen a una pareja a la vez. Tu hijo o hija adolescente no sólo podría pillar un resfriado, sino cualquier otra enfermedad respiratoria a través de las gotas de saliva contaminadas.
  • ENSÉÑALES A MANEJAR EL ESTRÉS, ya que éste es una de las principales causas que inhiben la inmunidad. “El estrés por realizar actividades no gratas facilita la persistencia de infecciones, así como la depresión”, indica el inmunólogo Acosta Altamirano.
  • PÍDELES QUE SE LAVEN LAS MANOS regularmente, sobre todo cuando llegan de la calle, y que no compartan botellas de bebidas ni objetos personales como cepillo de dientes y maquinillas de afeitar.
  • VACÚNALOS contra la gripe anualmente, pues los virus causantes de esta enfermedad reorganizan su genoma con frecuencia.

 

ADULTOS

“Un resfriado da cuando el sistema inmunitario está con la guardia bajada”, dice la doctora Natividad Hernández. El momento más propenso para sucumbir ante un virus es cuando la inmunidad está baja por vivir con demasiado estrés y sufrir agotamiento. “Las causas pueden ser varias, y el estrés suele ser más fuerte en los adultos que en los adolescentes; en realidad se trata de un estrés distinto”. Si a eso le agregamos que a esta edad es posible padecer enfermedades cronicodegenerativas como diabetes, hipertensión, lupus y cardiopatías, pues esto disminuye más las defensas.

Es muy importante mantener las defensas fuertes en invierno, pues la sequedad en el ambiente hace que los virus busquen un área caliente donde vivir, y la encuentran en las vías respiratorias. El viento hace que los virus se muevan con mayor facilidad. Cuando estamos en un lugar caliente y de pronto salimos sin taparnos, el cambio brusco de temperatura provoca que disminuyan nuestras defensas, y los microbios que están por ahí atacan en seguida.

El lugar de trabajo puede ser un foco, sobre todo si las personas enfermas siguen acudiendo a él y tienen contacto con las herramientas de trabajo. Los adultos se resfrían, en promedio, cuatro veces al año. Pero “los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica pueden enfermar más veces”, afirma la doctora Alejandra Ramírez.

  • LÁVATE LAS MANOS regularmente durante el invierno, y cada vez que te suenes la nariz, tosas o estornudes en las manos, ya que los virus se adhieren a las células vivas de la piel.
  • MANEJA EL ESTRÉS. La meditación puede reducir la susceptibilidad a los resfriados. “El estrés nos hace respirar por la boca, y el aire frío favorece las infecciones”, explica el doctor Acosta Altamirano.
  • LLEVA CONTIGO un desinfectante de manos e intenta abrir las puertas sin tener que tocar el pomo, sobre todo si estás en lugares públicos.
  • EVITA EL TABACO Y EL ALCOHOL. “Cada vez que inhalamos humo de tabaco, quemamos las células de defensa de todo el tracto respiratorio”, dice la doctora Hernández.
  • HAZ EJERCICIO para fortalecer el sistema inmunitario. Camina 20 minutos sin parar todos los días, y hazlo a un ritmo pausado.

 

ANCIANOS

En general, los mayores se resfrían de tres a seis veces al año, en promedio, porque a medida que envejecemos nuestro sistema inmunitario se vuelve menos eficaz para protegernos de la enfermedad, lo que significa que podemos tardar más en recuperarnos de un resfriado, y que éste evoluciona con mayor gravedad. La edad avanzada también puede conllevar otras enfermedades que pueden poner en peligro nuestra inmunidad, como es el caso de las enfermedades cronicodegenerativas.

La alimentación también tiene un papel importante en esta etapa de la vida. El organismo ya no pide comer la misma cantidad que en la juventud, pero factores como la dentición hacen que las personas ingieran alimentos de forma inadecuada; esto reduce el consumo de proteínas precursoras de los anticuerpos.

Y aunque el brote epidemiológico de gripe algunos años ha afectado sobre todo a la población de jóvenes de entre 20 y 30 años, la neumóloga Ramírez Venegas explica que son los extremos de la edad (niños y ancianos) los más susceptibles de desarrollar estas enfermedades, “que, por cierto, pueden ser mortales para ambos grupos”.

  • CONSUME frutas y verduras frescas. Compra lo que esté de temporada (mandarinas, pomelos, naranjas y limones) para recibir los nutrientes necesarios en esta época del año. También incluye antioxidantes para disminuir los efectos de la contaminación atmosférica.
  • HAZ EJERCICIO y descansa mucho. Los especialistas recomiendan realizar ejercicios dentro de casa. Por ejemplo, sube los pies como si tuvieras un balón entre las rodillas; trata de tocarte las puntas de los pies con las manos haciendo movimientos lentos; o bien, infla globos.
  • LÁVATE las manos frecuentemente con agua y jabón, preferentemente líquido, para despegar los virus adheridos.
  • VACÚNATE. La vacuna contra la gripe protege contra el virus de la gripe estacional, H1 y H3. Además, España tiene una de las tasas de vacunación frente a la gripe más altas en Europa y está en el sexto lugar a nivel mundial.
  • ABRÍGATE BIEN y mantén activo tu sistema inmunitario evitando inhalar aire frío. No olvides usar bufanda, beber muchos líquidos y consumir suficientes proteínas.
 

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