Sal
Un buen puñado es malo, ¿verdad? Investigamos por qué lo que sale del salero causa controversia.

Historias relacionadas
En contra
Cáncer de estómago
Un estudio des Instituto de Investigación del Centro Nacional del Cáncer de Japón descubrió que los hombres con una dieta con alto contenido en sal tuvieron el doble del riesgo de padecer cáncer de estómago que los que comían poca sal. Demasiado sodio puede conducir a la gastritis atrófica, afección que inflama el revestimiento del estómago y es precursora conocida del cáncer estomacal.
Produce Hipertensión
La sal hace que los riñones retengan líquidos y esto aumenta la presión de la sangre en las arterias. Un estudio del Instituto Nacional de Corazón, Pulmones y Sangre de Estados Unidos mostró que pasar de una dieta típica con alto contenido de sal a una de bajo contenido en sal puede reducir la presión sanguínea de una persona tanto como si tomara medicación. “A los participantes con hipertensión, grupo al que suele administrársele medicinas como tratamiento, se les redujo la presión hasta 11,5/5,7mmHg”, dice Eva Obarzanek, autora del estudio. “Lo típico es que una sola medicina reduzca la presión alrededor de 10mmHg.
Sin embargo, los científicos han demostrado que la mayoría de las personas mantendrá una presión normal con dosis variadas de sodio; sólo las que son sensibles a la sal experimentarán un aumento de la presión si ingieren más sal. Aún así, el consenso entre los expertos es que hay que reducir el consumo. “El concepto de 'sensibilidad a la sal' está aún por demostrarse”, dice Obarzanek. “Y no existe una forma fiable de determinar a quién afecta”.
Rompehuesos
“Una dieta con alto contenido en sal aumenta la pérdida de calcio por la orina”, dice la profesora australiana Caryl Nowson, de la Escuela de Ciencias del Ejercicio y la Nutrición de la Universidad Deakin, portavoz de la organización World Action on Salt and Health (Wash). Cuando excretamos demasiado calcio, la absorción intestinal de calcio aumenta y el cuerpo lo compensa usando el calcio de los huesos.
Estimula el consumo de calorías
“La sal es el principal promotor de la sed”, dice Graham McGregor, presidente de WASH y profesor de medicina cardiovascular del Hospital St. George de Londres. “Parte de esta sed se alivia con refrescos algunos de los cuales están endulzados”.
La investigación de McGregor ha demostrado que los niños que reducen a la mitad su consumo de sal beben alrededor de dos refrescos endulzados con azúcar menos a la semana, lo que recorta más de 1.000 calorías a su dieta. “Se observa el mismo efecto en adultos”, dice.
A favor
Protege el corazón
Contradiciendo la idea de que el exceso de sal es dañino, investigadores de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Nueva York afirman que la sal podría protegernos de las enfermedades cardiovasculares (ECV).
Una cantidad menor de sal reduce la presión sanguínea, pero Michael Alderman, profesor de medicina de la Faculdad, dice que no hay garantía de que proteja de las ECV. “No tenemos pruebas de que una dieta baja en sodio contribuya a mejorar la salud”, dice. De hecho, Alderman afirma que un nivel bajo de sal aumenta la hormona plasma renina, que detona la producción de angiotensina 2, compuesto conocido por dañar los vasos sanguíneos.
“Mientras menos sal comamos, más angiotensina 2 tendremos... Con lo que sabemos, no recomendaría que las personas aumenten su consumo de sal, pero tampoco recomendaría que la disminuyan”.
Estimula el cerebro
La deficiencia de yodo es la principal causa evitable de retraso mental en recién nacidos y bebés, y va en aumento. Un estudio australiano sobre la dieta realizado en 2008 descubrió que el 43% de los australianos, incluyendo al 70% de mujeres en edad fértil, no ingieren suficiente yodo.
El profesor Jack Ling, presidente del Consejo Internacional para el Control de las Enfermedades por Deficiencia de Yodo, dice que sólo podemos procesar cantidad mínimas de yodo en nuestra dieta, pero necesitamos ingerirlo con regularidad pues, por desgracia, no se almacena por periodos largos. “Sólo podemos agregar yodo al agua, al pan y otros alimentos, pero las cantidades consumidas varían. Como nos encanta la sal, ésta se considera la mejor manera de combatir la deficiencia”.
Optimiza el ejercicio
La sal regula la hidratación del cuerpo y las funciones nerviosas y musculares, dice Larry Kenney, profesor de fisiología y kinesiología de la Universidad Estatal de Pennsylvania. Además, nos hace beber más después de hacer ejercicio. “La sal en las bebidas deportivas ayuda a conservar la sed. Si bebes agua hasta saciar la sed, lo más probable es que no recuperes todos los fluidos perdidos”, explica.
Sin embargo, las bebidas saladas no son buenas para todos. “Mientras que los atletas de élite necesitan más sodio para tener un buen rendimiento, para una persona promedio la cantidad de sodio en los alimentos no procesados y sin salar es más que suficiente para satisfacer su necesidad básica”, dice Nancy Cook, investigadora líder de hipertensión y enfermedades cardiovasculares de la Escuela de Medicina de Harvard.
¡Veredicto!
Aunque algunos investigadores destacados creen que no existen pruebas suficientes para recomendar una dieta baja en sal a todo mundo, muchos médicos están convencidos que existe un vínculo con las enfermedades cardiovasculares y nos exhortan a hacer algo al respecto.
Investigaciones hechas en la Universidad de St. George en Londres sugieren que reducir el consumo de sal en 6g (alrededor de 2.300mg de sodio al día, equivalente a una cucharadita) podría conducir a una disminución del 24% de las muertes por derrame cerebral y del 18% de las muertes por cardiopatía.
Eliminar la sal de mesa parece ser la manera obvia de llegar a la meta de los 6g, pero, a aquellos de nosotros que no estamos dispuestos a despedirnos del salero los expertos nos piden que por lo menos usemos sal yodada. “No pedimos que usen menos sal, sólo que usen sal yodada en vez de la común”, dice Jack Ling.
Pronto, la mayoría de nosotros podrá vencer el habito de añadir sal, pues la sal de mesa dejará de ser nuestra fuente principal de yodo.
Desde hace casi un año, en Australia será obligatoria la sal yodada en el pan. Esto será suficiente para satisfacer la necesidades de la mayoría, aunque las mujeres en edad fértil seguirán necesitando un suplemento.
Un enorme 77% de la sal que consumimos está en los alimentos preparados o procesados, y los expertos en medicina siguen presionando a los fabricantes de alimentos para que reduzcan el contenido de sal. De hecho, una reducción de sal de 10 al 20% en los alimentos procesados no afecta perceptiblemente el sabor, dice Graham McGregor, presidente de World Action on Salt and Health, pero así afectará mucho a nuestra salud.
Mientras tanto, Caryl Nowson (de WASH) nos exhorta a leer las etiquetas de los alimentos y elegir aquellos con menor contenido de sodio. “Se clasifican como alimentos con bajo contenido de sal aquellos con menos de 120mg de sodio por cada 100g. Es complicado pues muy pocos cumplen con este criterio”.
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