Pero las investigaciones indican que conviene un número mayor. Te proponemos cuatro irresistibles razones para incluirlas en todas tus comidas.

Potente combustible
El cuerpo humano necesita muchos nutrientes para estar sano, pero para la energía necesita sólo uno: glucosa (azúcar) en la sangre. El cuerpo está preparado para metabolizar casi cualquier alimento en glucosa, incluso las grasa y las proteínas. Pero sin duda, la mejor fuente de combustible para el cuerpo son los carbohidratos de las verduras.

La aparición de dietas altas en proteínas para perder peso ha creado gran confusión respecto a si los hidratos de carbono son tan buenos como se pensaba. Si bien es cierto que un elevadó consumo de carbohidratos simples (alimentos convertidos fácilmente en glucosa, como harina, arroz y azúcar) aumenta la glucosa en sangre y contribuye a ganar peso, eso no es cierto con la mayoría de las verduras.

En general los hidratos de carbono de las verduras son complejos, lo que significa que deben ser separados muy bien antes de que las células puedan aprovecharlos como combustible. De hecho los expertos en nutrición sugieren obtener el 60 por ciento de las calorías diarias de los carbohidratos, en particular de los complejos, presentes en granos, legumbres y verduras ricas en almidón como el maíz y los garbanzos.

Pocas grasas
Bajar el consumo total de grasa reduce el riesgo de sufrir problemas cardiacos, câncer y otras enfermedades crónicas. Entre las grasas alimenticias más sanas están los aceites vegetales,como el de oliva y el de maiz.

Esas grasas ayudan a mentener bajos los niveles de colesterol en sangre, mientras que las grasas animales suelen elevar el colesterol y la grasa total en sangre.

Ayudan a perder peso
Son perfectas para perder kilos. Casi todas, pero en especial las de hoja verde, tienen pocas calorías y son una excelente fuente de nutrientes. Además tienen fibra, que provocan rápidamente sensación de saciedad y se ligan con las grasas en su recorrido por el aparato digestivo. Incluso los alimentos vegetales ricos en almidón, como granos, patatas, legumbres, maíz y calabaza, se incluyen en una dieta para perder peso. Aunque no tienen pocas calorías, son ricos en fibra y nutrientes y sacian bastante en pequenas cantidades.

Previenen enfermedades
Durante siglos, muchas culturas han usado los alimentos como parte de sus procesos curativos. Los fitoquímicos, productos químicos naturales de las verduras, benefician la salud humana. Por ejemplo, el brócoli, la col y otras verduras de hojas verdes son ricos en glucosinolatos que, según investigadores, sirven para combatir el cáncer. El ajo y la cebolla, ricos en compuestos de azufre, como la alicina, combaten también el cáncer y el colesterol. Los pimientos contienen bioflavonoides que neutralizan los radicales libres en el torrente sanguineo.
Una comida de una sola planta puede contener cientos de estos nutrientes que combaten enfermedades y dan a las verduras colores brillantes, sabores únicos y sabrosos aromas, y protegen también a las plantas de rayos UV, insectos, virus, bacterias y otras amenazas ambientales. En el cuerpo sus beneficios son parecidos, pues ayudan a eliminar sustancias potencialmente peligrosas como cancerígenos y radicales libres, y estimulan las células inmunes del cuerpo y las enzimas que combaten infecciones.
 

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