La fiesta del taco


Una tortilla de maíz o trigo doblada por la mitad y rellena de sabrosos ingredientes. Eso es, en esencia, un taco. Parecido a sus primos, la fajita y el burrito, pero con diferencias en cuanto a tamaño (más pequeño), forma (solo va doblado) y presentación. La clave del éxito reside en su sencillez y versatilidad, al integrar ingredientes variados. 

Consumido como aperitivo, entrante o comida principal, el taco conquistó ya a los primeros europeos que llegaron a América y los texanos desarrollaron su propia versión (Tex-Mex). En países como Noruega o Suecia le dedican un día de la semana (tacofredag o Fredagsmys).

Las primitivas tortillas que cocinaban los pueblos prehispánicos se rellenaban con insectos, vegetales, guisos variados y semillas. Su primera gran transformación —o fusión— se produjo tras la llegada de los españoles a América, quienes aportaron ingredientes novedosos como la carne (cerdo, pollo, res), la cebolla y otros condimentos. Así, la base de la alimentación de los pueblos mesoamericanos fue integrando sabores de otras tierras, y el consumo de estos “antojos” se popularizó, tanto en los hogares como en las celebraciones e incluso en las ofrendas. Las taquizas organizadas por Hernán Cortés están referenciadas bibliográficamente, pero la historia del taco no había hecho más que empezar. Tras la Revolución mexicana, su consumo se popularizó y surgieron múltiples variedades regionales (hoy son más de cien las variedades registradas en todo el país).

A finales del siglo XIX, los tacos experimentaron una nueva fusión tras la llegada de inmigrantes libaneses, quienes aportaron sus shawarmas a la preparación del plato. Este fue el origen de los afamados tacos al pastor, que se vendían en puestos callejeros. La proximidad entre Texas y el México central y norteño favoreció el salto a ­Estados Unidos, país que se unió a la fiesta del taco, adoptándolo como hijo predilecto y versionando su propia elaboración (las fajitas).

Actualmente conviven versiones básicas, tradicionales, veganas, de fusión y sofisticadas. Se consumen en casa, en taquerías o en los restaurantes más exclusivos del mundo. Todas son igual de válidas y corroboran el éxito del taco. 

Fotografías:  Abu y Vitals (Adobe Stock)


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