Borsch


Este plato, con su distintivo color rojo y sabor agridulce, es hoy popular en todo el mundo, especialmente en los países del este y centro de Europa. En cada uno de ellos se introducen variantes en la preparación y, en todas ellas, la remolacha es la protagonista, aunque inicialmente el término se aplicaba a una sopa que no llevaba ni remolacha ni tomate, pues se elaboraba con hierbas silvestres fermentadas, como el hogweed (similar al apio), que crece cerca de Kiev. 

A partir del siglo XVII, la receta evoluciona y, aunque la primera referencia se atribuye al viajero alemán ­Martin ­Gruneweg en 1584, hubo que esperar al siglo XIX para verla publicada en un recetario. Esta sopa fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2022, no sin controversia por parte de Rusia, que reivindica la autoría del guiso. Precisamente, los conflictos bélicos del siglo XX y los movimientos de población derivados de ellos, contribuyeron a su difusión. Por ejemplo, los judíos que huyeron de los países eslavos continuaron cocinando este plato hasta la actualidad, elaborando diferentes versiones.

La clave para un resultado óptimo es usar remolacha de temporada, aunque existen borsch alternativos que no la utilizan, como el verde (con acedera), el blanco (con centeno) o el de col.

En su preparación puede ir acompañado de carne de res o de cerdo, alubias y brotes germinados; cualquier alternativa es válida y conquista los paladares de personas de toda condición. Por ello, pasó de las casas campesinas a las cocinas imperiales, para acabar cruzando fronteras. Hoy en día, el ­borsch, una humilde sopa cargada de sabor e historia, se ha convertido en todo un símbolo de identidad cultural.  


  • 450 g de remolacha natural  
  • 1 cebolla 
  • 2 dientes de ajo 
  • 1 zanahoria grande
  • 1 rama de apio
  • 2 patatas
  • 200 g de repollo  
  • 2 tomates medianos 
  • 1 cucharada de tomate concentrado 
  • 1 hoja de laurel
  • 2 o 3 cucharadas de aceite
  • 1,5 litros de caldo de carne o vegetal
  • 30 ml de vinagre de vino tinto 
  • 1 cucharadita de azúcar moreno (opcional)
  • Sal y pimienta al gusto
  • Eneldo, perejil o cebollino fresco picado y crema agria o nata fresca para servir

Fotografías: Shahriyar Rasel y  Máxim Slesarchuk (Adobe Stock)


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