De la aguja al robot
Empezamos octubre con dos reportajes que podrían parecer contrapuestos.
Por un lado, una tendencia que se está produciendo en Estados Unidos y que posiblemente se extienda a otros países: volver a lo manual y analógico. Jóvenes, y no tan jóvenes, hartos de las pantallas y de la falta de interacción social, están retomando aficiones manuales y en grupo. Bordar, juegos de mesa, escribir cartas o la observación de aves son algunas de estas actividades en auge. Aunque la realidad es que se llega a
estas aficiones a través de las redes sociales, empieza a ser un síntoma de vivir una fatiga digital.
Por otro lado, ya se habla de robots de aspecto humano que podrían sustituir la mano de obra en aquellos trabajos considerados difíciles, peligrosos o sucios. Hasta hace poco una fantasía, la robótica ya no es una moda pasajera, sino una realidad, a la vista de las informaciones que indican que en un lustro China y Japón necesitarán 100 millones de trabajadores.
¿Con qué nos quedamos? ¿Habrá que combinar la vuelta a lo artesanal y analógico con la tecnología y los avances en robótica? El tiempo lo dirá.
Y mientras resolvemos ese dilema, la vida sigue: debemos ser cada vez más conscientes de los fenómenos naturales, como la posibilidad de próximas erupciones en Nápoles, nos emocionamos con relatos tan humanos como la lucha contra una dura enfermedad o hablamos sobre la importancia de detectar un ictus a tiempo.
Al final, lo importante es lo que nos hace humanos: las emociones.Feliz lectura y feliz mes.

Natalia Alonso,
Editora de Selecciones España






