Una refrescante ensalada árabe, fiel exponente de la dieta mediterránea, ideal para estos días de verano
Mercedes Domínguez

El tabulé surgió en las montañas de Siria y Líbano, y es considerado el plato libanés por excelencia. Su peculiaridad reside en la mezcla de hierbas aromáticas (sobre todo perejil) y trigo bulgur, que aporta proteínas vegetales y carbohidratos complejos de liberación lenta que favorecen la saciedad. Las hortalizas que se incorporan (tomate y cebolla, principalmente) completan nutricionalmente esta rica ensalada, que puede tomarse como entrante o como parte del mezzé, un gran surtido multicolor de platos y sabores de origen persa, muy habitual en países orientales. El tabulé es bajo en grasas y rico en fibra, por lo que resulta ideal para una dieta equilibrada.
Sus propiedades nutricionales convierten al tabulé en una opción perfecta para veganos, y su refrescante sabor ácido conquista casi todos los paladares. Es considerado un símbolo de la cultura libanesa, pero su proyección internacional ha sido imparable, primero en el Creciente Fértil y después en todo el mundo, gracias en parte a su afinidad con la filosofía del movimiento hippie a partir de la década de 1960 y al aumento del interés por el vegetarianismo y la alimentación saludable.
El término árabe original tabbulah significa “condimento” o “especia” y esta afición por las qadb, unas hierbas comestibles abundantes en el valle de la Becá, ya se constató en la época medieval, cuando se consumían con bulgur, otro ingrediente básico de la región, resultante de cocer los granos de trigo, secarlos, machacarlos para quitarles el salvado y tamizarlos. La proporción entre ambos ingredientes es variable, pero en el tabulé tradicional predomina la hierba. A este plato fácil de preparar y con alto valor energético se incorporaron el tomate y diversas hortalizas.
El tiempo de cocción del bulgur dependerá de su tamaño, ya que lo hay grueso, fino y muy fino (este último es el recomendado para el tabulé). En Marruecos se sustituye por cuscús.

Ingredientes
Tiempo: 15 minutos ; 4 raciones
- 200 g de trigo bulgur (grano fino)
- 500 ml de agua o caldo de verduras
- 1 cebolleta
- 3 tomates
- 1 manojo de menta fresca o hierbabuena
- 1 manojo de perejil fresco
- 1 limón
- Sal al gusto
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- Opcional: granada, zanahoria, pepino, pimiento o aceitunas. Puede utilizar también cuscús precocido.
Preparación
◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊◊
- Primero hay que cocer el bulgur en agua con sal o caldo durante unos 10 minutos (no debe quedar muy pastoso). Dejar enfriar para que absorba todo el agua. Reservar y añadir unas gotas de aceite para que el grano quede más suelto.
- Pelar la cebolleta y los tomates y trocearlos en brunoise (en daditos). Reservar también.
- Lavar las hierbas y picar finamente las hojas seleccionadas. Echarlas en un bol, añadir sal al gusto, zumo de limón (medio o entero, según preferencias) y aceite de oliva. Remover todo bien para que emulsione. Reservar.
- Cuando el bulgur se haya enfriado, pasarlo a una ensaladera y añadirle los tomates, la cebolleta y la mezcla de hierbas con el aceite y el limón.
- Remover bien todo y dejar reposar en el frigorífico hasta el momento de servir.
- Puede servirse en un plato, sobre hojas de lechuga romana o en pan de pita.
Fotografías: Sabrita384 y Studio GDB (Adobe Stock)






