De plato local a icono global: colorido, sencillo y muy saludable
Mercedes Domínguez

Estas son las cartas de presentación de este vistoso y popular manjar, nacido en tierras hawaianas como parte de una tradición culinaria local y que, hoy en día, reina en las principales ciudades del mundo. Su origen humilde está vinculado al mar y a la cultura polinesia que, tras la masiva afluencia de navegantes a finales del siglo XIX, desarrolló una enriquecedora fusión con otras culturas. De este modo, japoneses, chinos y filipinos adoptaron este plato y lo personalizaron añadiendo ingredientes propios, como el aceite de sésamo, la soja y, cómo no, el arroz.
Etimológicamente, el término hawaiano, pronunciado como po-ké, significa “cortar” o “trocear”, en alusión a la característica principal de este humilde plato de pescadores, quienes aprovechaban los pescados capturados para su elaboración inmediata, en un alarde de cocina fácil y de aprovechamiento. En origen, los pequeños trozos de pescado se aliñaban de manera sencilla, con sal y nuez de kukui tostada, y se servían en un mismo plato o bowl con una guarnición de algas limu. Así, se cubrían de una vez las necesidades nutritivas de los pescadores, sin elaboraciones complejas y en poco tiempo.
A finales del siglo XX, la expansión a la costa oeste norteamericana supuso un hito importante en su internacionalización y, ya en este siglo, las redes sociales han viralizado el poke bowl con innumerables vídeos e imágenes que cautivan gracias a su atractivo visual y a su reclamo de comida saludable.
Se puede decir que hay un poke para cada gusto o dieta: desde los vegetarianos hasta los más sofisticados, que fusionan diferentes influencias culinarias. Es un auténtico todoterreno, pues contiene ingredientes esenciales para una nutrición completa. En general, las composiciones alternan una base de arroz, quinoa o verduras de hoja verde con proteína —pescado (atún o salmón), pollo o tofu, en el caso de las opciones veganas—, ingredientes de guarnición, normalmente vegetales, y aderezos, incluidas las salsas.

Ingredientes
Tiempo: 25 minutos; 4 raciones
- 200 g de arroz para sushi
- 300 g de atún apto para consumo en crudo
- 3 cucharadas de salsa de soja 2 cucharadas de aceite de sésamo
- Zumo de 1 lima
- Para acompañar:
- 1 aguacate
- ½ pepino
- ½ cebolla roja
- 100 g de edamame pelado
- 1 zanahoria rallada
- 1 mango maduro
- 1 cucharada de algas wakame
- 1 cucharadita de semillas de sésamo
Preparación del poke bowl clásico de atún
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- Cortar el atún en dados regulares, del tamaño de un bocado, y pasarlos a un bol.
- Cubrir el pescado con una mezcla a base de salsa de soja, aceite de sésamo y un chorrito de zumo de lima. Mezclar todo bien y dejar macerar en la nevera durante una hora.
- Cocer el arroz siguiendo las indicaciones del fabricante y reservarlo en un escurridor para que se temple.
- Preparar los ingredientes que decorarán el poke bowl, procurando que el resultado sea visualmente atractivo. Para ello, trocear el pepino, el aguacate y la cebolla roja, y rallar la zanahoria. Reservar todo.
- Una vez templado el arroz, ponerlo en el bol en el que se vaya a servir y colocar también el atún escurrido de la salsa de maceración.
- Distribuir el resto de los ingredientes (las algas y el edamame) para hacer una composición estéticamente atractiva y visualmente equilibrada.
- Espolvorear con semillas de sésamo y añadir un chorrito de zumo de lima.
Fotografías: Katecat y idudung (Adobe Stock)






