
El poder de la palabra escrita es infinito, no tenemos capacidad suficiente para poderlo dimensionar. Pero, durante muchos años, ese poder, esa capacidad de no olvidar, y por lo tanto, de aprender, llegaba a muy pocas personas. Fue la imprenta la que permitió iniciar una nueva forma de acercamiento al conocimiento.
(Ana Santos, Sembrar palabras)







